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Reuters Viernes, 19 de septiembre de 2014

Un tribunal en la ciudad de Changsha, en el sur del país, condenó a una sentencia suspendida de cárcel a Mark Reilly, el ex responsable de GSK en China, y otros cuatro ejecutivos de  GSK les impuso entre dos y cuatro años de prisión, según la agencia estatal Xinhua.

Reilly, un británico que durante el juicio fue mostrado en la televisión ataviado con un traje y con aspecto cansado, será deportado, dijo una fuente con conocimiento directo del caso.

El veredicto, que fue fallado a puerta cerrada en un juicio de un solo día, pone de relieve cómo los reguladores chinos están persiguiendo cada vez más las malas prácticas corporativas.

No obstante, también ofrece a GSK un potencial camino para avanzar en el mercado farmacéutico chino de rápido crecimiento, un imán para las empresas extranjeras atraídas por una ley sanitaria que McKinsey & Co estima alcanzará el billón de dólares en 2020.

“Si GSK China puede aprender una lección y seguir con el negocio cumpliendo la ley, entonces puede volver a ganarse la confianza del pueblo de China y del Gobierno”, dijo Xinhua en un comentario.
Xinhua refleja fielmente el punto de vista oficial del Gobierno de China.

La multa, que equivale a alrededor de un cuatro por ciento del resultado operativo de GSK en 2013, fue menos de lo que temían algunos inversores. GSK asumirá el cargo en el tercer trimestre y pagará la multa de recursos de efectivo existentes.

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