Colprensa Domingo, 26 de julio de 2015

Se trata de una suspensión a los bombardeos a campamentos de la guerrilla, acción que según aclaró el presidente Juan Manuel Santos, solo se podrá hacer por orden explícita suya siempre y cuando estén alejados de centros urbanos, garantizando la protección de la población civil. 

La decisión también se da en el marco de un plazo de cuatro meses donde se evaluarán los avances de la negociación, por lo que implícitamente el Gobierno espera que su decisión genere más pasos recíprocos de la guerrilla para reducir la intensidad del conflicto, mientras se pacta un cese bilateral y definitivo. 

Al respecto Jorge Restrepo, director del Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos – Cerac, señala que el Gobierno buscaría generar un incentivo para que las FARC se concentren en campamentos en medio de su cese de acciones ofensivas. 

“Con la medida podría buscarse alguna forma de restricción de movilidad y en segundo lugar, una oferta de no utilizar explosivos tanto en artefactos improvisados como en minas antipersona”, explicó el analista. 

Sin embargo Restrepo advierte que deben evacuarse los puntos restantes de la agenda y no prolongar indefinidamente el periodo de desescalamiento, pues si bien éste reduce considerablemente los índices de violencia, “también aumenta riesgos a que se violen estos gestos en medio de acciones ofensivas y defensivas de las Fuerzas Armadas y la guerrilla”. 

Además, con la salvedad de que solamente el presidente pueda ordenar este tipo de acciones contra campamentos de las FARC, se podría disminuir el riesgo de que una operación militar ponga de nuevo a tambalear la mesa de diálogos. 

En ese punto el coordinador y politólogo de la Fundación Paz y Reconciliación, Ariel Ávila, argumenta que se da una garantía a las FARC para que cumplan las restricciones necesarias para que no se use la herramienta de los bombardeos. 

“También el hecho de que cualquier operación esté ahora sujeta a la decisión del presidente también indica que algo está pasando con las Fuerzas Militares y que estaban haciendo operaciones que ponen en riesgo el proceso sin consultarle”, precisó Ávila. 

¿Avanzará igual que la tregua anterior? 

Aunque hubo incumplimientos, durante los cinco meses que duró el pasado cese el fuego unilateral de las Farc, no solo se redujo en 85% las acciones ofensivas de la guerrilla, también se alcanzaron en la mesa de diálogos dos pactos de inmediata ejecución referentes al desminado humanitario y el reclutamiento infantil a menores. 

Ante este panorama con el gesto de suspender los bombardeos, podrían darse mayores avances en los acuerdos ya alcanzados o incluso conocer nuevas medidas unilaterales de las FARC en materia de reparación y reconocimiento de víctimas, desvinculación de menores de sus filas o aportar información sobre los desaparecidos en medio del conflicto. 

De acuerdo con Andrés Molano, profesor de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario, las Farc deberán “pasar de los anuncios a los hechos concretos” y reducir aún más que en su anterior cese, los niveles de violencia en las zonas donde tienen presencia. 

“Esto debe conducir a aclimatar el proceso a un cese bilateral que es casi inminente, sujeto a condiciones rigurosas de verificación y cumplimiento, sólo así, con pasos concretos, éste nuevo cese puede estar lejano de convertirse en un ‘Caballo de Troya’ para el proceso de paz”, aseveró Molano. 

Los analistas concluyen que los gestos para reducir la intensidad del conflicto responderán además a la necesidad de las partes para mostrar resultados concretos, más allá del papel, para recuperar la confianza de una opinión pública incrédula, en cuyas manos estará avalar un eventual acuerdo final de paz.