Cronista Viernes, 25 de octubre de 2013

La mayoría de los abogados se lanza a la aventura emprendedora sin una calculadora de bolsillo en mano. Ni hablar de estudios de mercado, gestión estratégica o planes de negocios, algo inexplorado por buena parte de los 90.000 profesionales matriculados en la Capital Federal.

El mercado legal es cambiante y la realidad económica, social, política y jurídica muta cíclicamente destrozando fórmulas de crecimiento e indicadores para el análisis, se dice a modo de excusa. No obstante, cada vez más lawyers se vuelcan a emprender, ya no en sus firmas, pero sí dentro del mundo abogadil.

Julio Levene, por ejemplo, se recibió de abogado en la UCA, en 2006, fue pasante y trainee en Marval, O’Farrell & Mairal, pero cambió antes de recibirse. Fue ahí donde aprendí sobre los diversos productos de información jurídica y a trabajar y analizar gran cantidad de información’, cuenta para explicar su rol en IJ International Legal Group, empresa que aplica las nuevas tecnologías a la información jurídica. Con más de 50 empleados, una cartera de 3.800 suscriptores y más de 37.000 usuarios en los distintos productos.

En otro rubro, y a horas de empezar una nueva edición del ya clásico Torneo Interestudios Jurídicos, Diego Porto (abogado modelo 2002, egresado de la UBA y con un año de ejercicio en Llerena en su haber) da cuenta del crecimiento que tuvo desde que empezó a armar campeonatos de fútbol para los abogados de la City. Porto Group es una agencia de eventos y comunicación, con 11 personas trabajando para Banco Galicia, LAN, Techint, Tenaris, entre otros.

Cuando ingresé a la carrera de abogacía estaba convencido de que quería seguir eso. Luego, el hecho de arrancar un emprendimiento propio me fue abriendo la cabeza y vi que me empezaban a gustar más las relaciones públicas, las ventas y la comunicación. A partir de ahí decido terminar mi carrera, pero seguir dándole fuerza a una agencia de eventos”, repasa.

Distinto es el caso de Ariel Fernández Palavecino, gerente de Abogapolis, una aplicación web con la que los estudios pueden gestionar íntegramente sus quehaceres diarios. ‘A través del análisis de las necesidades actuales del abogado, que podía detectar en primera persona por el ejercicio liberal de la profesión, pude determinar cuáles serían las soluciones ideales para esas necesidades, cuenta.

Más casos
Antes de fundar Quolaw, Yael Frylinsztein trabajó como abogada en varios ámbitos jurídicos, el último fue el estudio Bruchou, Fernández Madero y Lombardi, donde se desempeñó en el área de Mercado de Capitales. El cambio hacia la independencia se fue dando ‘en forma natural’, dice y reconoce que ‘fue importante contar con una buena red de soporte para que me acompañe y, sobre todo, apoye en cuestiones con las que yo no estaba acostumbrada a manejar”.

Entre esos rubros, aparece la contratación de un equipo de desarrollo, manejar un proyecto de IT, lidiar con cuestiones contables y una lista de etcéteras que incluye el soporte de la desarrolladora de emprendimientos Wayra, su primer inversor.

Quolaw es un software online que permite llevar un ‘control dinámico de los casos, plazos y vencimientos, gestionar la facturación y contar con reportes estratégicos. Cuatro personas full time forman parte de la empresa, que hoy tiene representantes comerciales en el interior del país y en varios de América latina, con más de 500 usuarios, mayoritariamente de estudios jurídicos medianos y pequeños.

Abogado por la Universidad del Salvador, Walter Vodeb egresó, en 1997, pero se recibió en 2007. Fue procurador en el estudio de su padre (Vodeb & Asoc.) y trabajó en el Poder Judicial bonaerense. Al terminar la facultad y casi al mismo tiempo de empezar con proyectos de trabajo independiente, demoré recibirme. Creo que nunca me vi detrás del escritorio de un estudio jurídico. Con Conexiones.com, las cosas se demoraron más, hasta que las personas a mi alrededor me mostraron la importancia de tener el título, cuenta en relación a la década que separa el fin de la cursada con la obtención del diploma.

Conexiones.com brinda análisis e información de juicios de todo el país. Entre ellos, el servicio de digitalización de notificaciones judiciales o el seguimiento digital de expedientes judiciales. Nuestros clientes son abogados, de estudios jurídicos como de empresas. Tenemos oficinas en Tucumán, Rosario y Buenos Aires, y presencia en 86 ciudades, enumera desde la central en Puerto Madero.

El recorrido de Jaime Fernández Madero fue otro. ‘Una derivación natural de mi función de managing partner’, define. ‘Los temas de management me fueron atrayendo más que el Derecho y decidí que quería hacerlo full-time, además de percibir una gran oportunidad para este nicho en la región”, cuenta.

El socio fundador del estudio Bruchou, Fernández Madero & Lombardi está hoy al frente de Fernández Madero Consulting (FMC), consultora especializada en management y estrategia para estudios jurídicos en América latina. ‘La manejo personalmente, pero acompañado de diversos profesionales que complementan mi experiencia y conocimiento’. Fernández Madero está asociado a Hildebrandt Consulting, la consultora de management y estrategia de estudios jurídicos internacional. ‘Mis clientes son estudios jurídicos grandes y medianos en América latina con proyectos en materia de partnership, compensación, governance, carrera profesional, desarrollo de negocios y estrategia”, señala.

Para prepararse, el ex partner hizo una maestría en la Universidad de San Andrés, casa de estudios a la que quedó vinculado con un centro de gestión de firmas de servicios profesionales.