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Germán Corcho Tróchez - gcorcho@larepublica.com.co Lunes, 28 de octubre de 2013

El comienzo de la tercera ronda de conversaciones entre el Gobierno Nacional y Japón, con el fin de realizar un Tratado de Libre Comercio (TLC), significa para los despachos la apertura de una nueva plaza de asesorías, que se suma a Estados Unidos, Canadá, la Unión Europea y Corea del Sur.

La necesidad de entablar relaciones con empresas foráneas es lo que ha vuelto indispensable que las oficinas de abogados tengan preferencias por profesionales que dominen un segundo idioma, por lo menos. En este caso el inglés, “la lengua mundial de los negocios”, afirma José Luis Suárez, socio administrador de Gómez-Pinzón Zuleta. “Internamente hemos montado programas de capacitación en una tercera lengua, el portugués, por la importancia de Brasil”.

Esta nueva coyuntura económica pone cada vez más de presente que el reto de los abogados difícilmente volverá a resumirse en el dominio de los asuntos del sistema jurídico local. “Este nuevo ambiente globalizado supone un conocimiento profundo del derecho internacional y comparado”, dice Juan Fernando Córdoba, director del programa de Derecho de la Universidad de la Sabana.

En la introducción de la última publicación de Chambers and Partners sobre el mercado legal colombiano, se hace un especial énfasis en que los TLC han convertido a Colombia en un atractivo mundial de inversión. “Al tiempo, han creado mejores oportunidades y un mejor ambiente de negocios”.

La llegada de competidores mundiales al escenario nacional, como Holland & Knight, confirman la necesidad que tienen las oficinas de globalizarse. “Para las compañías locales que se instalan en el exterior es clave conocer los procedimientos y las garantías de estos destinos, por lo que es ideal contar con representaciones, oficinas y corresponsalías en estos países”, manifiesta Enrique Gómez-Pinzón, socio ejecutivo de Holland.

Según los especialistas consultados por LR, los tratados han impuesto que los bufetes se conformen de profesionales especializados en áreas muy específicas: impuestos, precios de transferencia, temas cambiarios, aduanas, y fusiones y adquisiciones. También ha llevado a la descentralización de los despachos. Entre esos prietocarrizosa, que hace año y medio abrió una oficina en Barranquilla.

Abelardo De La Espriella, socio fundador de De La Espriella Lawyers Enterprise, cree necesaria “una línea de trabajo” en Cartagena y Santa Marta, pero especialmente en Barranquilla porque será la puerta de entrada para los acuerdos comerciales. “Hay que estar directamente en el lugar de los hechos. Eso es fundamental y determinante. Todo el tema se va a tramitar en los puertos”.

Desde la academia
La exigencia ha sido asumida desde las mismas universidades. En La Sabana, por ejemplo, los acuerdos mercantiles bilaterales fueron el motivo para la inclusión del derecho internacional como materia obligatoria y que los estudiantes dominen el inglés. Solo así pueden complementar su formación con electivas enfocadas en arbitraje y contratación internacional y negocios en China.

Córdoba, director de su programa de Derecho, explica que los retos de los TLC han sido determinantes también para que las instituciones de educación superior modifiquen su plan de estudio y el enfoque en que se abordan los temas. “Conocer los sistemas de esos países con los que interactuamos e intercambiamos bienes y servicios. Corea del Sur, por ejemplo, tiene un régimen de propiedad intelectual con una gran influencia de Estados Unidos y su tradicional derecho milenario”.

La actitud de los estudiantes tampoco es la misma, en parte además por el perfil que pretenden los despachos. Córdoba cuenta que hasta hace 10 años, hablar en las aulas de temas internacionales y la importancia de hablar en inglés creaba una barrera con lo estudiantes. “Hoy lo primero que dicen es que quieren viajar y muchos quieren ejercer fuera del país”.

Gómez-Pinzón, socio de Holland & Knight, sostiene incluso que ya no es suficiente con poseer un título en Colombia. Se requiere de una doble titulación, preferiblemente en Estados Unidos, y un dominio de las leyes en los mercados donde los colombianos están invirtiendo y exportando, así como del funcionamiento comercial. “Es importante que tengan experiencia en otros países, que entiendan no solo la cultura, el idioma y las leyes, sino la manera de pensar y abordar los problemas”.

Antecedentes
Aunque el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos no fue el primero que Colombia firmó, sí es el más importante porque concentra los niveles más altos de importación y exportación. La importancia de esta relación comercial está representada en las cifras del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo: entre 2001 y 2012, la inversión directa entre ambos países sumó alrededor de US$15.000 millones. Colombia también tiene acuerdos con Suiza, Chile, Perú y México, entre otros.

Las opiniones

Enrique Gómez-Pinzón
Socio ejecutivo de Holland & Knight en Colombia

“Hablar inglés ya no es considerado como un ‘plus’ entre los abogados, sino una obligación. En los últimos años también se ha vuelto necesario contar con profesionales que dominen el portugués, pues están llegando muchas empresas brasileñas”.

José Luis Suárez
Managing Partner de Gómez-Pinzón Zuleta

“Cada vez se vuelve más requerimiento para los abogados seniors que hayan estudiado o trabajado en el exterior. El abogado debe tener la capacidad de prestar sus servicios no solo en Colombia, sino a nivel internacional”.