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Xiomara Vega Jueves, 1 de diciembre de 2016

La contienda comenzó cuando Ecopetrol presentó oposición a la solicitud de registro por considerar que “el signo Ecoperfo genera un riesgo de confusión y de asociación con nuestro nombre, así como con las marcas nominativas y mixtas registradas; las cuales son reconocidas en los mercados de hidrocarburos en Colombia y en el mundo”.

A lo que Motte contestó que “no es claro en qué medida la marca Ecoperfo se puede recostar en la sonoridad de la palabra Ecopetrol; dicha acusación resulta inadmisible. Es evidente que el acento de ambas se ubica en una sílaba distinta, por lo que la fonética de ambas es absolutamente distinta”.

Ante los argumentos de las dos partes la Directora de Signos Distintivos, María José Lamus, procedió a realizar el análisis de registrabilidad para poder determinar quién tenía la razón y encontró que “en efecto los signos confrontados tienen una secuencia vocálica y consonántica que generan la pronunciación de fonemas similares (eco-per-fo/ eco-pe-trol); situación que puede generar riesgo de confusión en el consumidor”.

Al analizar las distintas marcas registradas por Ecopetrol y confrontarlas con el signo solicitado encontró que en las clases 1, 4, 11, 17, 19, 37, 40, 41 y 42 de la clasificación internacional de Niza no había conexión competitiva entre los productos de ambas marcas pero en la clase 35 al tratarse de publicidad; gestión de negocios comerciales; administración comercial; trabajos de oficina no era necesario establecer una conexión ya que la relación entre estos era muy estrecha. 

“El signo solicitado genera una impresión visual y fonética que en su conjunto podría inducir al público consumidor a creer que comparte el origen empresarial de la marca notoria Ecopetrol, lo que afectaría la reputación de esta marca y la decisión de compra del público consumidor” aseguró Carlos Amaya, socio de Amaya Propiedad Intelectual.

En cuanto a la notoriedad de la petrolera la funcionaria explicó que esta aún estaba vigente y por tanto, era tenida en cuenta dentro del caso y dice que “en caso de concederse el registro solicitado podría aprovecharse de manera abusiva la reputación del opositor”. 

Así que Lamus declaró infundada la oposición y negó dicho registro, lo cual no fue del agrado de Cedric Motte, quien apeló ante el Superintendente Delegado para la Propiedad Industrial, José Luis Londoño.

“El signo solicitado no comparte la sílaba tónica de las marcas registradas, luego es perfecta su distintividad extrínseca frente a estas. Además, es muy importante no pasar por alto que también se compone de otras palabras, y no se puede diseccionar, tal como se hizo al enfocarse en “Ecoperfo” argumentó Motte en la apelación.

Después de analizar los signos en conflicto, Londoño expresó que “dadas las coincidencias encontradas, puede derivar en que los consumidores crean que las marcas comparten el mismo origen, cuando en realidad se trata de empresarios distintos” así que confirmó la decisión emitida por Lamus.

“No comparto la decisión pues entre los signos en conflicto existen algunas diferencias que podrían romper con el riesgo de confusión” aseguró Juan Carlos Martínez, profesor de la Universidad de La Sabana.

Las opiniones

Juan Carlos Martínez
Profesor de la Universidad de La Sabana
“No comparto la decisión adoptada por la Superintendencia pues entre los signos en conflicto existen algunas diferencias que podrían romper con el riesgo de confusión en el mercado”.

Carlos Amaya
Socio de Amaya Propiedad Intelectual

“El signo solicitado genera una impresión visual y fonética que en su conjunto podría inducir al público consumidor a creer que comparte el origen empresarial de la marca notoria Ecopetrol”.

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