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Reuters Sábado, 10 de diciembre de 2016

Gersaín Viáfara-Mina, de 50 años, lloró cuando el juez de distrito estadounidense Andrew Carter en Manhattan le impuso la pena máxima que enfrentaba, luego de que en agosto se declaró culpable de participar en una conspiración para importar cocaína a Estados Unidos.

Sus abogados dijeron que Viáfara-Mina es un hombre decente que participó en la trama de narcotráfico sólo para apoyar a su familia y escapar de territorio controlado por la guerrilla. No obstante, Carter citó el tamaño de la operación de narcotráfico al imponer la sentencia.

“Me preocupa el alcance de la conducta criminal en la que participó”, dijo Carter.

La sentencia se conoció en medio de una serie de casos e investigaciones en Estados Unidos que relacionan a individuos vinculados al Gobierno de Venezuela con el narcotráfico.

El Departamento de Estado de Estados Unidos ha dicho que Venezuela es una de las rutas preferidas de los narcotraficantes para transportar cocaína desde Sudamérica debido a, entre otras cosas, su porosa frontera con Colombia y un “ambiente permisivo y corrupto”.

Según sus abogados, Viáfara-Mina un narcotraficante al que conoció a través del grupo guerrillero Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) le pidió en el 2008 que se mudara a Venezuela, donde comenzó una nueva carnicería, formó una familia y mantenía pistas aéreas que se utilizaban para el tráfico de drogas.

Autoridades de Estados Unidos han acusado a las FARC de estar involucradas significativamente en el narcotráfico.

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