Colprensa

Reuters Lunes, 26 de septiembre de 2016

Kerry habló con periodistas durante una visita a Cartagena de Indias para la firma de los acuerdos de paz entre el Gobierno de Colombia y el grupo insurgente que pondrán fin al conflicto armado más extenso de América Latina.

“Estamos claramente preparados para revisar y hacer valoraciones en la medida en que ocurran los hechos”, dijo, anticipando que el proceso podría avanzar rápidamente si los rebeldes se adhieren a los términos del acuerdo.

“Creo que lo sabremos muy rápidamente”, afirmó. “Estamos comprometidos con el éxito. No queremos dejar a la gente en una lista si no pertenecen a una lista”, añadió.

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, hizo el pedido a Estados Unidos dentro de las negociaciones con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc), cuyos acuerdos pondrán fin a más de medio siglo de hostilidades que dejó unos 220.000 muertos y millones de desplazados.

“Este paso que su país va a tomar es un paso gigantesco”, dijo Kerry previamente en un encuentro con víctimas del conflicto en un centro de formación para los afectados, ex combatientes y otros jóvenes.

“Cualquiera puede tomar un arma, volar cosas, dañar a otras personas, pero esto no lleva a ninguna parte”, dijo. “La paz es un trabajo duro”.

Kerry alabó a Santos y comprometió unos US$390 millones en fondos de Estados Unidos para ayudar a implementar los acuerdos de paz.

El acuerdo incluye complejos temas como el acceso a la tierra para los campesinos pobres, garantías para que los guerrilleros desmovilizados formen un partido político, la lucha contra el narcotráfico, justicia, víctimas, desminado y la implementación de los pactos.

No obstante, el secretario descartó que estuviera en la mesa como parte de los acuerdos el perdón para Ricardo Palmera, un líder de las FARC conocido como Simón Trinidad.

“Simón Trinidad no era y no es parte de este acuerdo”, enfatizó. “Somos muy conscientes de las peticiones que se han hecho y de los intereses que tienen las personas. Pero eso es realmente algo que tiene que ser tratado a través del Departamento de Justicia, no del Departamento de Estado”.

Trinidad cumple una condena de 60 años en una prisión federal de máxima seguridad en Colorado por su papel en el secuestro de tres contratistas del Gobierno de Estados Unidos en el 2003.