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Expansión Martes, 20 de septiembre de 2016

Las investigaciones realizadas por la SEC (regulador bursátil estadounidense) encontraron que un socio senior de EY, que interviene en la auditoría de una compañía pública con sede en Nueva York, forjó una estrecha e inadecuada amistad con la directora financiera de la compañía y gastó más de US$100.000 en ocio junto a la ejecutiva.

Además, otro socio del equipo que auditaba a otra compañía pública distinta también mantuvo una relación sentimental con el director de contabilidad. En ambos casos la SEC considera que EY no tomó las medidas adecuadas. 

“EY no hizo lo suficiente por prevenir que estos socios se implicasen en exceso con sus clientes y por tanto comprometieran sus roles de auditores independientes”, ha asegurado Andrew Ceresney, directivo de la SEC.

Se determinó que Gregory Bednar, socio de EY en Chicago, mantuvo una relación con la directora financiera de una empresa auditada después de recibir la tarea de mejorar la relación de la firma.

De acuerdo con la autoridad reguladora, Bednar derrochó más de US$100.000 en ocio junto a la ejecutiva y su hijo, invitándolos a eventos deportivos y otros regalos. Pasaron noches juntos en las casas de cada uno en múltiples ocasiones, viajaron juntos con miembros de sus familias sin motivos válidos de negocios e intercambiaron correspondencia personal por email y teléfono durante el periodo de la auditoría, entre 2012 y 2015.