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Ximena Poveda sábado, 23 de marzo de 2013

La Corporación Excelencia en la Justicia (CEJ) desde el 2007 viene realizando un monitoreo a las causas de la congestión en la Rama Judicial, especialmente a la dinámica de la entrada y salida de procesos, el volumen y movimiento de inventarios y al efecto de la tutela en el sector jurisdiccional.

Todos estos factores son sensibles a las circunstancias en las que opera la oferta judicial como el número de funcionarios y empleados de la Rama, la infraestructura con la que cuentan y el número de días en los que efectivamente se presta el servicio a la ciudadanía.

Entre el periodo 2006 -2012, se han registrado 3 paros judiciales con una duración promedio de 28 días que han representado la suspensión parcial de la prestación del servicio de justicia en el 6% de los días laborales de la Rama en 2006, el 14% en 2008 y el 17% en 2012.

En el año 2006 la CEJ ya advertía que el paro judicial tendría una alta incidencia en los inventarios, que para ese entonces se aceraban a los 3 millones de procesos acumulados, debido a que el cese de actividades judiciales afectó en mayor medida a los egresos que los ingresos de expedientes.

Para el 2012, si bien el nivel de los inventarios estará cercano a los 2 millones de procesos, nuevamente existe el riesgo que el efecto del paro sea más pronunciado en la productividad de los jueces que en la demanda de justicia. Como se puede observar en la gráfica, según los primeros resultados del Observatorio a la Implementación del Código de Procedimiento Administrativo y de lo Contencioso Administrativo, que actualmente desarrolla la CEJ con apoyo de USAID, evidencia una caída significativa entre el segundo semestre de 2011 y el mismo periodo de 2012, de los ingresos y egresos efectivos de los casos que se surten en la jurisdicción e incluso, se registra una disminución en el volumen de tutelas que conocen los jueces y magistrados administrativos.

Lo anterior conjugado con la entrada en vigencia en julio del nuevo Código Contencioso Administrativo y parte del Código General del Proceso, harán que el 2012 sea un periodo atípico y con dificultades en los resultados de la gestión judicial, pues no sólo se afectaron los procesos que estaban en curso, sino que esta situación no permitió que los funcionarios de la Rama Judicial y los abogados consiguieran hacer una buena transición a los nuevos códigos procesales.

Finalmente, se prevé que el impacto del paro judicial que tuvo lugar entre el 11 de octubre y el 10 de diciembre de 2012 se extienda hasta el año 2013. Esto debido a que las demandas contenidas en ese periodo se hacen efectivas cuando los funcionarios judiciales retoman sus actividades y a esto se suma los nuevos ingresos que llegarán a la jurisdicción.

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