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Colprensa Domingo, 26 de julio de 2015

Es defensor a ultranza de las regiones, con énfasis en el Cauca, donde tiene su centro de trabajo electoral, que arrancó en la última década del siglo pasado, cuando fue concejal y alcalde de la capital Popayán. 

Es Luis Fernando Velasco, a quien muchos llaman irreverente y quien desde el 20 de julio es presidente del Senado de la República. En las primeras de cambio dio muestras de que, por más amigo que es del Gobierno, le exigirá que cumpla con el trámite de las leyes y la asistencia a los debates. De estos y otros temas habló con COLPRENSA. 

– ¿Qué manejo le va a dar a las reformas económicas que el Gobierno anunció que llevará al Congreso? 
Lo primero que le voy a pedir al Gobierno es que los presente a tiempo. Esta Presidencia del Senado no va a ferrocarrilear proyectos de ley. No vamos a tener los ritmos ni los afanes de ministros que presentan los proyectos a última hora y quieren que se los aprueben sin debatirse. Si me los presentan rápido, van a tener buen debate y todas las garantías para que los defiendan, expresen los argumentos y se hagan las votaciones. 

– ¿Cuál será su posición sobre la reforma al manejo de los licores? 
Las licoreras no son sólo la fuente de ingresos de las regiones, sino también una fuente de empleo en las ciudades. Hay que modernizarlas, pero no le vamos a entregar esos pequeños espacios de industria a dos o tres multinacionales, que con sus importaciones acaban la industria nacional. Hay industrias licoreras que, por un manejo administrativo ineficiente, han olvidado su verdadero papel. 

– ¿Cómo va a tramitar las reformas al Código Nacional de Policía, que tantos cuestionamientos han tenido? 
Le veo elementos positivos. Creo, incluso, que le falta al proyecto ser más audaz. Vemos en los noticieros el problema de la inseguridad, pero eso no genera ni siquiera el diez por ciento de las víctimas de este país. El Código de Policía puede ser un buen instrumento para resolver algunos tipos de conflictos ciudadanos, pero otro puede ser el proyecto del que habló el presidente Santos para enfrentar los delitos que hoy no son sancionados. Creo que para hacer un buen Código de Policía hace falta una reforma constitucional que les devuelva funciones a las autoridades administrativas, en casos específicos. Me gustaría que ellas vuelvan un poco a lo que existía antes de la Constitución del 91: la figura en la que los pequeños robos, las riñas callejeras, entre otras conductas, las resolvía un inspector de Policía, que era un abogado y decidía de manera verbal y abreviada. 

– ¿Será entonces una legislatura dedicada al ciudadano de a pie? 
En materia legal me gustaría que pensáramos más en los problemas reales de la mayor cantidad de los ciudadanos: el problema de los costos administrativos del sistema financiero, los malos servicios de conexión de la telefonía celular, el tema de las pequeñas causas, pero también debe ser la legislatura de los grandes debates políticos. Arrancamos con el proceso de paz y logramos que intervinieran todos los sectores, aunque se pensaba que eso era imposible. 

– Algunos lo consideran a usted como el irreverente del liberalismo, al punto de que es crítico con el presidente Santos. ¿Por ser presidente del Senado va a cambiar esa posición? 
Lógico que seguiré como antes, además que ahora lo que hable podrá tener más eco. Cómo me voy a quedar callado con el debate de precios del combustible, cuando en los últimos días tenemos un barril de petróleo que ya bajó de los 50 dólares, ese debate se va a hacer. 

– ¿No lo han llamado desde la Casa de Nariño para que le baje el ‘tonito’? 
La Casa de Nariño es muy respetuosa. Tengo una admiración por el señor presidente Santos; muchas veces creo que el problema no está allá, sino por la Avenida 26 y los otros lugares en donde están los ministerios. El presidente se equivocó en algo y lo he dicho: un gabinete que sólo represente tres universidades del país, un gabinete en donde sólo un ministro tuvo que trastearse a vivir a Bogotá, ese es un gabinete que no entiende y que no representa a Colombia. No estoy haciendo una valoración técnica, es una valoración política, pueden ser los más importantes y preparados, pero les falta representar región. Colombia es la suma de regiones y eso no lo tienen los ministros. Se percibe un gabinete muy elitista, en el que sólo pueden trabajar con ellos sus amigos de pupitre y del que han excluido a los negros, a los indígenas, a las regiones, eso hay que decirlo. Pero reconozco el valor del presidente Santos, que le importó cinco quemar su prestigio político por un tema tan difícil como el de la paz. En Colombia da muchísimo más rating, tristemente, ordenar un bombardeo. Si le sale bien, la historia se lo va a reconocer, de pronto las encuestas no. 

– Antes del 7 de Agosto, o después de elecciones, ¿debe haber reajuste en el gabinete presidencial? 
El presidente necesita ratificar un acuerdo de paz y los jefes de debate de esa ratificación van a ser los congresistas, no los ministros. El presidente tiene que ir pensando en un gabinete que se parezca más al país. Pero aclaro que soy respetuoso de las decisiones del presidente Santos. 

– ¿Cómo se va a tramitar la reglamentación de la justicia transicional si llega al Congreso? 
A diferencia de en el Gobierno, en el Congreso está expresada toda Colombia, está expresada la oposición de izquierda, la de derecha, todos los sectores. Tenemos que hacer un gran esfuerzo por escucharnos; voy a tratar que seamos muy fuertes en el argumento propio, pero muy respetuosos con el argumento del contrario. Cuando hagamos eso, uno de los primeros acuerdos por hacer es sobre cuál es la justicia transicional. 

– ¿Iría usted a la mesa de negociación con las FARC durante algún momento de su presidencia de Congreso? 
Primero tengo que sentarme con los que están acá en el Congreso y que lleguemos a un acuerdo, que está más difícil que el de La Habana. Allá estamos bien representados, tenemos unos negociadores serios y no se va a convertir la mesa en el nuevo sitio turístico de la clase dirigente colombiana. Sólo si el presidente y los negociadores me dicen que es útil mi presencia, voy. 

– ¿Cómo va a lograr que los senadores vayan a sesionar, más en este periodo electoral? 
Vamos a hacer buenos debates y darle la palabra a la gente. Es que comenzamos a caer en una cosa terrible, le quitamos la palabra al parlamentario. El Congreso, además, se autodisciplina; hay unas bancadas muy serias, en el momento en que alguna deje de asistir, ¿qué va a terminar pasando? Quedará en evidencia ante la opinión pública que no está asistiendo y le pueden pasar la cuenta de cobro en las elecciones locales. 

– ¿Podrán ir a hacer campaña a sus regiones entre semana los senadores? 
Tendremos tiempo para sesionar, para hacer debates y tendrán tiempo para hacer su campaña. Una tarea importante del congresista es la política. 

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