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Mateo Jaramillo - mjaramillo@larepublica.com.co lunes, 30 de septiembre de 2013

El Gobierno de Colombia tuvo que adherirse al Protocolo de Madrid para poder firmar el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos y la Unión Europea. Con este acuerdo, los ciudadanos colombianos pueden solicitar el registro de su marca en los 89 países miembro del pacto de Madrid. Sin embargo, las opiniones están divididas a la hora de determinar el impacto de este acuerdo en el registro de marcas nacional, tras un año de hacer parte de dicho protocolo.

A pesar del crecimiento en el volumen de solicitudes de marcas extranjeras en Colombia, no es igual a la cantidad de solicitudes nacionales hacia el exterior. En 2012, a la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC), le llegaron 245 designaciones individuales (solicitudes nuevas de registro marcario) y 227 posteriores (solicitudes con marca ya registrada), pero no hubo titulares en Colombia que registraran signos o hicieran designaciones, según el informe de 2013 del sistema de Madrid. En Colombia solo hubo una renovación y cuatro asignaciones, un volumen muy bajo en comparación con países que hacen parte de los TLC firmados por el Gobierno Nacional.

Por ejemplo, aún con la recesión, España tuvo 2.815 designaciones individuales y 248 posteriores; 1.090 registros le fueron otorgados, así como 5.076 designaciones individuales y 1.529 posteriores. Algo similar ocurre con la oficina de EE.UU., a la cual llegaron de 15.000 designaciones individuales y 1.411 posteriores; obtuvo 5.125 registros, 29.608 individuales y 3.343 posteriores. Juan Carlos Martínez, director del Centro de Estudios en Propiedad Intelectual de la Universidad de La Sabana, afirma que el Protocolo de Madrid trae unas ventajas para los empresarios del país como la reducción de gastos y de tiempo. “Uno paga la tasa oficial del registro y va a la SIC para pedir la marca en distintos país. Ellos mandan a la Ompi, hacen el estudio de forma y lo publican. Si bien hay que hacer un proceso de vigilancia, es mucho más sencillo. Además, son menos trámites, señaló.

El 29 de agosto de 2012, con la presencia del vicepresidente de la República, Angelino Garzón, y el director general de la Organización Mundial de la Propiedad Industrial (Ompi), Francis Gurry, entró en vigencia el Acuerdo en el país.

El Protocolo de 1989 hace parte del Sistema de Madrid para el registro internacional de marcas que se originó en 1891, un poco menos de 100 años después del Arreglo de Madrid. Se creó como un lenguaje común para el sistema de registro internacional de marcas, bajo la administración de la Ompi.

Colombia ya cumplió un año de hacer parte de dicho protocolo, uno de los dos tratados que comprende el Sistema de Madrid para el Registro Internacional de Marcas. Con este acuerdo, el dueño de una marca puede protegerla en cualquier territorio del protocolo mediante una única solicitud a la oficina nacional; en este caso, la SIC.

Para Camilo Herrera, director Raddar, empresa dedicada a la comprensión del mercado y del consumidor, desde la proclamación del Protocolo “hay una expansión del registro de marcas en Colombia pero no se puede asegurar que sea por el acuerdo. Esa es la dificultad. Porque hay una cantidad de marcas que ha entrado a Colombia pero llegan con los bufetes existentes”.

Para Herrera, una de las principales desventajas es la vinculación tardía de Colombia. “El acuerdo tiene más de 100 años y no entiendo por qué el país se demoró tanto en acogerlo”, agregó. La abogada experta en Propiedad Industrial, Laura Rojas, asegura que hay una serie de ventajas como “presentar la marca en un solo idioma y que se haga extensivo en otros países”. Sin embargo, “a pesar de que a los clientes se les propone esta alternativa, prefieren hacerlo con los corresponsales porque la gente sigue pensando y trabajando con el modelo tradicional”.

Para los abogados colombianos, uno de los principales inconvenientes es el hecho de no poder realizar el estudio de viabilidad de la marca. Es decir, hacer un examen de los aspectos fonéticos, gramaticales e ideológicos para que no haya tropiezos con otras marcas existentes.

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