Lunes, 3 de septiembre de 2012

El mundo de las patentes estuvo revolucionado por el reciente fallo sancionatorio en EE.UU en contra de la empresa Samsung, lo anterior debido a una infracción o violación de la patente de interface interpuesta por Apple.

Analizando el caso, es cierto que el monto de la sanción por la violación de la patente de interface por parte de Samsung es verdaderamente escandaloso; pero la real perdida es otra, el objeto de protección de la patente en estos casos va más allá del simple hecho de la explotación económica y exclusiva en el tiempo.

Tradicionalmente por el término patente se ha entendido como un título de propiedad que otorga un derecho de exclusividad para la explotación temporal de una solución técnica; pero yo prefiero entenderlo en las palabras del economista Austro-estadounidense Joseph Schumpeter “una destrucción creativa”, esta definición nos acerca al punto real de interés a la hora de patentar, es decir, con el desarrollo y posterior protección de las patentes que pueden ser catalogadas como innovaciones radicales, lo que se busca es el impacto en la agenda global, dicho en otras palabras, con ella se espera romper paradigmas de la humanidad.

Dicho lo anterior, la discusión en este caso se trata de la revolución cultural, el cambio de hábitos, costumbres y tendencias que se logra por una innovación radical, por que para nadie es un secreto que con este tipo de desarrollos se ha dado un giro de 180 grados en la forma de interactuar de la humanidad, situación que algunos creían imposible hace algunos años; tal como decía la abuela de un gran amigo Q.E.P.D “eso del E-mail no va funcionar, a la gente le gusta escribir cartas”, hoy vemos como las personas ya casi no hablan, se comunican por un chat y el correo físico es casi historia.

En este punto es donde debemos hacer un alto en el camino, reflexionar sobre sí lo  que queremos como nación es destacarnos por tener grandes inversiones minero energéticas y ningún desarrollo o transferencia de conocimiento y tecnologías, si lo que buscamos es ser un boom de una década o realmente llegar a impactar la agenda global que permita tener un crecimiento sotenible; si esto último no es así, no lo es por falta de recurso humano, sino por falta de voluntad política, un claro ejemplo de esto es que Colombia invierte menos del 0.4% del PIB en investigación para el desarrollo del conocimiento científico y tecnológico, razón por la cual nuestros indicadores en ciencia y tecnología e innovación respaldados con patentes internacionales son muy bajos (1 patente por 4 millones y medio de habitantes).

Desde luego que las ganancias económicas obtenidas de las ventas por el éxito de los productos son un objetivo empresarial, pero a mi juicio este es secundario; el primario es como producir el impacto en el comportamiento social, ahí es donde está  la perdida real y sensible para Samsung, en este caso el pulso lo ganó Apple que dejo una impronta para la historia, como el renovador de los derroteros culturales de la humanidad, ¿Cuál es la impronta que queremos dejar a las futuras generaciones?
 

Guillermo Cáez Gómez

Socio Cáez & Cruz Abogados