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Gerson Beltrán Franco - gbeltran@larepublica.com.co Sábado, 3 de diciembre de 2016

El estimado lo hace la Corporación Excelencia por la Justicia junto con la Cámara de Comercio de Bogotá, que además prevén que en 2025 se alcanzarían los 80.855 conflictos. 

En ese mismo sentido, hasta 2018 se mantendrían los centros de conciliación en 353 puntos y en 2019, empezarían a aumentar para en 2025 tener 589 centros de arbitraje y conciliación. 

Según expertos consultados por LR, las bondades de una conciliación son muchas. Entre ellas se encuentran no descuidar el propósito misional de la compañía, no perder la relación comercial con la contraparte y lograr rápidamente una solución. 

Sin embargo, este procedimiento tiene su metodología dado que no todas las partes están dispuestas a entrar en una conciliación. De acuerdo con Sergio Rojas, abogado de DLA Piper Martínez Beltrán, para lograr una negociación de cualquier procedencia ellos adoptan una metodología estructurada en dos partes fundamentales: el primero es un análisis jurídico detallado del caso del cliente que acude a la firma, para saber cuáles son los escenarios que dispone el cliente y qué derechos de la legislación colombiana le asisten. La segunda parte es poder entrar en contacto con la persona que se tiene la controversia a efecto de hacerle la reclamación de pretensiones que trate el análisis jurídico. 

“Se debe tener un contacto amigable para exponer los puntos y las pretensiones del cliente. Allí se abre un abanico de posibilidades porque dependiendo de la reacción de la contra parte se puede negociar o tener una reacción de rechazo que obliga a llegar a un primera instancia. Ya sea un centro de conciliación o un tribunal judicial, donde luego de iniciado se encamina a un proceso de negociación”, señaló Rojas. 

José Federico Ustáriz, socio de la firma Ustáríz & Abogados, explicó que se deben tener en cuenta varios factores. Uno de ellos es colaborar con la descongestión de los despachos judiciales, que es uno de los principios fundamentales de la conciliación. 

Otro valor agregado es el tiempo de la resolución de los conflictos y lo tercero es que ambas partes resultan beneficiosos en temas económicos porque es mejor resolver un conflicto ahora y no años después cuando se acumulen los intereses. 

Alfonso Miranda, de Esguerra Abogados, señaló que un acuerdo no es ganar un pleito y ambas partes deben ceder en algo. En ese sentido está el mecanismo de Harvard que es el modelo de negociación hacia el sí, que busca los aspectos positivos que las parte quiere para construir un proyecto de acuerdo que consulte los intereses de la partes y eso debe estar informa. En ese sistema debe primar el conocimiento profundo el asunto y donde está el nudo del conflicto, saber hasta qué punto las partes pueden llegar en su negociación, obrar con buena fe y actuar pensando cuál es la mejor alternativa en el evento del pleito. Esto es mucho más difícil que el del arreglar pues nadie sabe qué decisión va tomar el juez.

En ese sentido Rojas resaltó que otra de las bondades que tiene este tipo de procesos es que las partes pueden tener el control de los resultados. 

Además, Miranda señaló que el proceso está sometido a unos costos y a un tiempo que nunca es corto por norma general. “Las bondades del acuerdo lleva a pensar que es mejor un acuerdo. Finalmente, muchas veces se debe litigar pero el abogado tiene el deber de buscar el acuerdo”, explicó Miranda.

Puntos claves del éxito 

Para lograr llegar a un acuerdo entre las partes, los abogados coinciden que es necesario tener racionalidad en las pretensiones, tener una actitud abierta para negociar los montos de dinero y contar con un acompañamiento jurídico para dinamizar las conversaciones.

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