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Xiomara Mera Viernes, 16 de diciembre de 2016

El origen de esta disputa se dio cuando C. Y P. le solicitó a la Superindustria el registro del signo Súper Blanko Advanced, para identificar productos como papel higiénico; toallas de papel para las manos, para el aseo, para la limpieza, para la cocina, y para diferentes finalidades.

Ante esto Familia se opuso ya que explicaban que el signo solicitado vulneraba sus marcas Advance y Familia Advanced y argumentó que “al analizar en conjunto los signos Súper Blanko Advanced, Advance y Familia Advanced, desde una perspectiva de visión de conjuntos es evidente que estos tienen semejanzas que podrían inducir a error a los consumidores, pues al primer impacto, los signos generan la misma impresión”.

Sin embargo, C. Y P. no se quedó callado y contestó que “las palabras Advance y Advanced evocan el concepto de avanzado y avanzar, lo cual hace que los mismos sean descriptivos, ya que informan a los consumidores que los productos que amparan con las marcas que contienen los mismos son, como su nombre lo indica, avanzados”.

“En el caso de la marca Familia Advance, el componente diferenciador es la palabra Familia, por lo cual su titular no puede oponerse válidamente a la utilización de la palabra advance por otro empresario. Por las razones antes comentadas, el componente advance tiene una referencia a la calidad del producto y por lo tanto puede ser utilizada libremente por los demás competidores en la promoción de sus productos en el mercado”, explicó Fernando Jiménez, director del Centro de Estudios Aequitas de la  Universidad de La Sabana.

Teniendo en cuenta los argumentos de las dos partes la directora de Signos Distintivos, María José Lamus, hizo el respectivo estudio de registrabilidad y encontró que “estábamos en presencia de dos marcas que coinciden en el uso de la expresión advance, no obstante a lo anterior, los signos cotejados no son susceptibles de causar riesgo de confusión”.

En consecuencia decidió declarar infundada la oposición presentada por Familia y concedió el registro de la marca solicitada, decisión que no fue del agrado de la empresa opositora que apeló ante el superintendente Delegado de Propiedad Industrial, José Luis Londoño.

“Es evidente que dada la naturaleza de los productos que distingue cada marca estos resultan ser idénticos, por tanto existe riesgo de confusión”, argumentaba Productos Familia en la apelación.

Ante esto Londoño volvió a realizar el estudio de registrabilidad y concluyó que lo dicho por Lamus era acertado, así que confirmó la decisión. 

“El signo solicitado se diferencia de la marca opositora porque la distintividad de su conjunto no recae sobre el vocablo coincidente sino sobre el elemento diferente Súper Blanko, que gracias a su fonética, tamaño, ubicación y tipo de letra, está dotado de la suficiente carga semántica”, concluyó Carlos Amaya, socio de Amaya Propiedad Intelectual.

Las opiniones

Fernando Jiménez 
Director del Centro de Estudios Aequitas de la Sabana
“En el caso de la marca Familia Advance, el componente diferenciador es la palabra familia, por lo cual su titular no puede oponerse válidamente a la utilización de la palabra advance por otro empresario”.

Carlos Amaya
Socio de Amaya Propiedad Intelectual

“El signo solicitado se diferencia de la marca opositora porque la distintividad recae sobre Súper Blanko, que gracias a  tamaño, ubicación y letra está dotado de la suficiente carga semántica”.

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