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Mateo Jaramillo - mjaramillo@larepublica.com.co Martes, 15 de octubre de 2013

La cinematográfica persecución del concejal de Chía, Carlos Enrique Martínez en la mañana del domingo pasado a generado todo tipo de comentarios de parte de los ciudadanos.

Posiblemente una de la mayores críticas es la falta de vergüenza o de pudor, como lo califican en las redes sociales, para asumir las responsabilidades de los hechos y la necesidad de encontrar solución a un problema que en Colombia no es novedoso, pues al menos son diez son los casos conocidos por la opinión pública en los que funcionarios no acatan las órdenes de las autoridades.

Una hora duró el recorrido del concejal de Chía desde la primera vez que la Policía de Tránsito le pidió una prueba de alcoholemia, en Chapinero a la altura de la calle 53, hasta la Escuela Militar, en la calle 80 de Bogotá. Con esta sería la quinta salida en falso de Martínez.

El 31 de octubre cumple un año del incidente en el cual fue detenido por porte ilegal de municiones para armas de fuego y va para dos años desde que el concejal dio unos disparos al aire en una pelea callejera en el norte de la capital.

Un fallo de la Procuraduría General de la Nación (PGN) por insultar a unos patrulleros luego de que lo detuvieron por conducir sin casco una motocicleta por el municipio de Chía, y una demanda por el hurto de $500 millones a Carlos Eduardo Martínez, su padrastro según las declaraciones del concejal, completan las cinco escenas del famoso funcionario.

Francy Hernán Muñoz, presidente Concejo Municipal de Chía, rechaza su comportamiento y espera que la PGN confirme el fallo en el cual se inhabilita al concejal por 10 años.

“Estamos preparando el oficio para el señor procurador, porque en el fallo de primera instancia (28 de agosto de este año) en quedó destituido e inhabilitado, fue apelado por el concejal Martínez”, dice Muñoz.

La decena de políticos
Un recuento de los políticos que han abusado del poder empezaría por el afamado Eduardo Carlos Merlano que en una ocasión reprochó el normal procedimiento de los agentes de la Policía al pedirle una prueba de alcoholemia por los 50.000 ciudadanos que le dieron su curul en el Senado de la República. Claro que Merlano no es el primero, el concejal de Neiva, Carlos Edilson Posada, llegó ebrio en una camioneta accidentada a un consejo comunal en el corregimiento de San Luis, Huila, en junio de 2012; así como Óscar Santos, concejal de Piedecuesta, Santander, fue detenido por la Policía en agosto del mismo año para realizarle una prueba de alicoramiento, no conforme con estar en manejando con licor, agredió físicamente al funcionario.

La capital no se salva. Uno de los concejales más conocidos que ha tenido Bogotá, Luis Eduardo Díaz, lo fue por su sobrenombre el ‘Concejal Lustrabotas’, pero además por haber ocasionado un accidente en octubre de 2000 mientras conducía sin documentos y con grado 2 de alicoramiento. De la misma manera, Ati Quigua, representante de los indígenas en el Concejo, se volcó en un vehículo oficial y aunque fue acusada por conducir ebria, la funcionaria dijo que era cansancio.

Algo similar le ocurrió a otro concejal de la ciudad cuando evitaba el tráfico de vehicular por los carriles exclusivos para el Transmilenio. Cuando una patrulla de tránsito detuvo a Álvaro Hernán Caicedo, explicó la situación y se fue dejando sus documentos en manos del oficial: “tengo gripa y me están esperando en el Concejo para una reunión urgente”. En septiembre de 2010, en Barranquilla, fue detenido el concejal Juan José Vergara cuando conducía ebrio por la capital del Atlántico. El mismo mes en que el hijo del concejal Héctor Marino Ocampo fue detenido por la misma razón.

En Medellín todavía queda la duda del accidente del concejal Bernardo Alejandro Guerra en una camioneta blindada. Un incidente que deja de ser bochornoso por la tragedia que ocasionó fue el que protagonizó Rocio Dávila Jiménez, condenada a siete años tras la muerte de cuatro personas en un accidente de tránsito en Cúcuta en septiembre de 2009. El expediente afirma que manejaba en con licor en la sangre.

Valga recordar al escritor bogotano Álvaro Salom Becerra en su libro ‘Al pueblo nunca le toca’ cuando Casiano le decía a Baltasar “…el pueblo no es más que un rebaño manso y sumiso, manejado por unos pastores audaces e inescrupulosos que son los políticos de uno y otro partido, que hacen con él lo que les da la gana…”.

La opinión

Francy Hernán Muñoz
Presidente del concejo municipal de Chía

“Es la quinta salida en falso del Concejal Martínez y como Concejo es poco lo que podemos hacer. Estamos preparando el oficio para el señor procurador, porque en primera instancia quedó destituido e inhabilitado por diez años pero apeló la decisión”.