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Andrés Emilio Vargas - anvargas@larepublica.com.co jueves, 7 de febrero de 2013

Pocos analistas creen que Juan Manuel Santos le dé solución al conflicto, y mucho menos que firme un acuerdo para finales de 2013. En palabras de Alfredo Rangel, director del Centro de Seguridad y Democracia, “resulta imposible tener un pacto para final de año con este ambiente de hostilidad y desconfianza”.

Asimismo, Carlos Velásquez, profesor de conflicto Armado de la Universidad de la Sabana, cree “que los diálogos no van bien porque la opinión pública tiene una mala  imagen y el ambiente político-militar está deteriorado”.
 
Recientemente, la guerrilla retomó su accionar violento en los departamentos de Huila, Cauca y Caquetá. A pesar de que se comprometió a no secuestrar más, retuvieron a dos policías en el Valle del Cauca. Esto motivó que Humberto de la Calle, jefe del equipo negociador del Gobierno, dijera que “si las Farc no van a terminar el conflicto, que no hagan perder el tiempo”. 
 
Si las negociaciones no marchan bien ¿por qué Juan Manuel Santos asegura que sí?
 
Mantener los diálogos en pie, al menos con pequeños avances, le da al Presidente credibilidad ante Colombia. Un fracaso, en cambio, “le quitaría su legitimidad como político”, según afirma el politólogo y profesor de la Universidad del Rosario, Germán Sahír. 
 
De buenos resultados en la negociación dependerá que se pueda reelegir. El profesor Carlos Velásquez asegura que “si un presidente decide emprender un diálogo no se puede permitir que fracase fácilmente. Por ello siempre habrá optimismo”.
 
Igualmente, un eventual rompimiento en la Habana significaría un duro golpe para su partido, el de la U, ya que en su gran mayoría desestimaron a Álvaro Uribe por apoyar las intenciones de paz. Eso de lleno les daría un golpe para las presidenciales de 2014.
 
El expresidente ha sido uno de los críticos acérrimos, quien ha cuestionado los acercamientos con las Farc y la manera como su sucesor ha llevado la seguridad en el país. Uribe Vélez creó un nuevo partido político, Puro Centro Democrático Independiente, con el cual le hará oposición a la Unidad Nacional, y cuyos miembros en su mayoría hicieron parte de su gabinete en los dos periodos que gobernó.
 
Otras de las razones para seguir con el proceso de paz y afirmar que va por buen camino es la imagen de popularidad. A finales de 2012, según la encuesta que realizó Gallup, el 46% de los colombianos creía que las situación del país estaba empeorando frente a un 37% que opinaba lo contrario. La imagen de favorabilidad del primer mandatario terminó el año anterior en un 53% y su aprobación terminó en un 56%. Uribe en cambio mantuvo una imagen por encima del 63% en su primer periodo y alcanzó un registro histórico del 85% en su segundo mandato.
 
Por otra parte, la comunidad internacional tiene los ojos puestos en Colombia. La Unión Europea  felicitó a  Juan Manuel Santos por emprender los diálogos con la guerrilla. Asimismo, el presidente de España, Mariano Rajoy,  calificó como ‘valiente’ la decisión de acercarse a dialogar con las Farc. También, Christine Lagarde exaltó los diálogos del gobierno y aseguró que “afianzará la economía de Colombia al tiempo que permitirá la inclusión de todo el país en materia económica”. Fracasar en este intento dejaría una muy mala imagen de Colombia en el mundo, máxime porque la guerrilla ha aprovechado este espacio para  hacer una propaganda política de su lucha. 
 
Otros  más optimistas como el representante a la Cámara Iván Cepeda creen que “el proceso de paz va avanzando y ya existe la posibilidad de que se llegue al primer acuerdo de la agenda” (el manejo agrario).
 
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