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Andrea del Pilar Mancera - amancera@larepublica.com.co jueves, 28 de febrero de 2013

Mañana a partir de las nueve de la mañana se decidirá el futuro de Megaproyectos, una de las empresas más importantes de infraestructura del país, cuyo accionista mayoritario es el empresario William Vélez.

En la Superintendencia de Sociedades se realizará una audiencia en la que se definirá si Megaproyectos debe o no incluir como acreedores a las firmas Inversuma Inc y Credifactor S.A., empresas vinculadas a los exministros Luis Carlos Valenzuela y Luis Fernando Ramírez y a Andrés Obregón, heredero de la familia Santodomingo.

Están en juego $58.000 millones, de los cuales, $31.000 millones serían de Credifactor y $27.000 millones de Inversuma. La historia se remonta a 2008 cuando estas compañías otorgaron créditos a la Unión Temporal Transvial, a través de una fiducia de administración y pagos en Fiduoccidente. Esta unión temporal estaba constituida principalmente por compañías del Grupo Nule y contaba con una participación minoritaria de otras empresas, entre ellas Megaproyectos, con un 10%.

La unión temporal incumplió el contrato No.137/2007 otorgado por el IDU para la construcción de un importante tramo de transmilenio sobre la calle 26 de Bogotá, el cual resultó en una cesión a la firma Conalvías y en el pago de un indemnización superior a los $69.000 millones por parte de la aseguradora Segurexpo a la entidad contratante.

Al colapsar el Grupo Nule también se vino al piso la Unión Temporal Transvial y sus miembros, quienes habían asumido expresamente obligaciones con el encargo fiduciario, se hicieron solidarios en las obligaciones adquiridas. Esto incluía no solamente las sumas adeudas a Segurexpo correspondientes al anticipo que según las autoridades se habían apropiado ilícitamente los Nule sino también las obligaciones adquiridas con terceros, entre ellas las de Inversuma y Credifactor.

Por virtud de la solidaridad los acreedores iniciaron una batalla judicial contra Megaproyectos, el único miembro de la unión temporal con alta liquidez y con significativos activos en Colombia, entre ellos la jugosa concesión de Autopistas del Café, una de las más rentables del país. Megaproyectos tomó la decisión de crear la sociedad Borealis S.A.S a la cual transfirió sus activos para colocarlos fuera del alcance de sus acreedores. Estos presentaron una demanda de levantamiento del velo corporativo de la SAS ante la Supersociedades, que resultó en el embargo de una cuenta por más de $15.000 millones y además amenazaron con presentar denuncias pennales a los administradores de Megaproyectos por alzamiento de bienes y estafa.

La medida cautelar y el temor de una acción penal llevaron a que Megaproyectos conciliara la acreencia con Segurexpo por una suma no revelada. Se mantuvo sin embargo como exigible la deuda con Inversuma y Credifactor, la cual ha sido sometida a un arduo proceso de negociación entre las partes, que estuvo a punto de concretarse en noviembre entre Valenzuela y Obregón y la junta directiva de Megaproyectos. Sin embargo, el acuerdo que hubiese implicado el pago de $30.000 millones a los acreedores; fue desestimado por la asamblea general.

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