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Xiomara Mera sábado, 13 de agosto de 2016

Por el momento la Delegatura de Signos Distintivos de la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) dejó como ganadora la segunda empresa pese a que la oposición argumentó que conceder el registro podría generar confusión en los consumidores. 

Marroquinera S.A. aseguró que la marca no podría registrarse ya que debía tenerse en cuenta el articulo 137 de la decisión 486 de la Comunidad Andina, el cual expresa que “cuando la oficina nacional competente tenga indicios razonables que le permitan inferir que un registro se hubiese solicitado para perpetrar, facilitar o consolidar un acto de competencia desleal, podrá denegar dicho registro”.

A lo anterior la directora de signos distintivos María José Lamus, contestó que para tener en cuenta este señalamiento, los indicios razonables deben estar  debidamente probados en un trámite, con sujeción a lo establecido en el Código de Procedimiento Civil y adjuntar las pruebas de ello. Por ello, al no encontrar dichos documentos en el expediente no se tuvo en cuenta el mencionado artículo 137.  

En cuanto al riesgo de confusión, Lamus afirmó que la marca L&H  que se pretende registrar es derivada de una que ya había sido registrada por Saraluz S.A.S., por tanto quedaba ya aclarado que no existía problemas con el origen empresarial de la misma.

Gerardo Florez, abogado de Philippi, Prietocarrizosa Ferrero DU & Uría, explicó que “considero que la decisión de la oficina de marcas es acertada en tanto no sólo existen derechos adquiridos en cabeza del solicitante al haber registrado previamente la marca L&H (nominativa), sino que además la nueva solicitud también encaja perfectamente en la figura de marca derivada”.

Florez  precisó que  sin que varíen sus elementos esenciales y productos que distingue resulta un esfuerzo lógico y válido de un empresario actualizar su marca, en este caso, pasando de una marca nominativa a incluir un diseño y tipografía característica.

Por su parte el profesor de la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad del Rosario Édgar León expresó que “de la comparación entre la marca mixta de Mario Hernández y L&H se encuentra que no existe el mencionado riesgo de confusión o de asociación, dado que las semejanzas entre los dos son mínimas, a pesar de que los bienes protegidos en este caso son productos derivados del cuero”.

La contienda marcaria no acaba aquí. Al contactar a Juan Pablo Cadena, abogado de la firma Brigard & Castro y apoderado de Marroquinera S.A., si bien no dio declaraciones, indicó que la decisión está en proceso de apelación ante la Delegatura para la Propiedad Industrial.

Antecedentes
La marca Mario Hernández viene del nombre de su presidente Mario Hernández Zambrano, quien fundó la compañía Marroquinera S.A, dedicada a la fabricación de marroquinería de lujo en 1978. Su logo contempla las iniciales del nombre combinado con la figura de un unicornio. Entre las fechas más importantes se su historia se destaca 1995 cuando se dio apertura a la tienda del Centro Comercial Andino. Aunque su operación inició en Colombia, hoy la marca llega a varios países en el mundo como Estados Unidos.

La opinión

Édgar León
Profesor de jurisprudencia U. del Rosario
“En la comparación entre la marca mixta de Mario Hernández y L&H se evidencia que no existe el mencionado riesgo de confusión o asociación, dado que las semejanzas entre los dos son mínimas”.

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