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Natalia Cubillos Murcia - ncubillos@larepublica.com.co Sábado, 11 de julio de 2015

En un país en el que se gradúan al año al menos 12.000 estudiantes de carreras de derecho y afines, y hay 166 instituciones que ofrecen el programa, los socios de las firmas legales coinciden en que ser bilingüe es una obligación, e incluso el valor agregado se encuentra también en saber idiomas diferentes al inglés que permitan brindar una mejor asesoría.

Pero también a los bufetes les importa encontrar a graduados que pueden ir más allá de la teoría y tengan conocimientos que les permitan aplicarla a la vida real, cómo se desarrolla un caso y realizar un mayor análisis.

Tal y como lo expresó Carlos Andrés Sánchez, socio de Durán & Osorio, lo que se le puede pedir a las facultades es que enseñen criterio, “con herramientas jurídicas o no jurídicas. La realidad no es solo de derecho, sino de un número importante de otras cosas”. “Deben enseñar pensamiento práctico”, recalcó.

Carlos Umaña, de Brigard & Urrutia dijo que “a las facultades de derecho les hace falta enseñar más sobre el negocio de las firmas de abogados. Cómo se busca un cliente, cómo cobrarle a los clientes”. Para Bernardo Cárdenas, socio de Cárdenas & Cárdenas, “la calidad de los estudiantes es muy buena, lo que se complementa con la práctica que se les inculca en la firma: aprenden el lenguaje y a hacer negocios”, aseguró. De hecho, dijo, “los abogados nuevos que llegan con posgrado, los profesionales buenos de las universidades, si son bilingües y tienen excelentes calificaciones, nos los estamos peleando”.

“A los recién salidos que vinculamos lo que procuramos es que estén llenos de experiencias para que a través de ellas adquieran esa formación adicional para cada vez involucrarse más en los asuntos”, dijo Daniel Posse, socio de Posse Herrera Ruiz. No todas las universidades hoy se enfocan en preparar a los estudiantes de derecho para ingresar a una firma, “pero hay algunas con acercamientos que están haciendo la tarea”, recalcó el socio de Posse Herrera Ruiz, Jaime Herrera.

“La Universidad de Los Andes y la Pontificia Universidad Javeriana están vinculando materias que ayudan a entender este mundo y que explican cómo se dan las transacciones, derecho financiero internacional e infraestructura”, agregó.

Casualmente, las dos mencionadas son las instituciones de pregrado más populares en los socios de las 20 firmas más relevantes del país. Los Andes concentra 26,8% de ellos, la Javeriana, 25,5%, y el Colegio Mayor Nuestra Señora del Rosario, 24,8%.

Finalmente, los socios reconocen que la formación termina no con el diploma del pregrado, sino que comienza allí.

“Los nuevos abogados deben ser más pragmáticos y pensar en los clientes”
Recitar el código civil no es la clave del éxito en las firmas de abogados. Lo que sí es importante es que “los nuevos abogados deben ser más pragmáticos y pensar más en los clientes”. Eso es lo que considera Jaime Trujillo, el socio de la firma internacional más importante del país: Baker & Mckenzie.

Las firmas, aseguró, deben invertir mucho tiempo en moldear el producto ‘bruto’ que sale de las universidades. “De hecho lo que hacemos es contratar a estudiantes a los que les falta un año o dos para graduarse y lo empezamos a entrenar en las habilidades necesarias para tener éxito en la firma”.

Las universidades deben enseñar también las habilidades del día a día de los abogados. “Cómo editar un documento, ser capaz de tener conceptos jurídicos y traducirlos a un lenguaje entendible sin menoscabar el mensaje”.  Además, el manejo del tiempo y la priorización. “Son temas no jurídicos y en los que nuestros graduandos llegan muy pobremente preparados”.

“A las universidades les falta enseñar más sobre el negocio de las firmas”
Carlos Umaña es el socio director de la firma legal que más factura en el país, Brigard & Urrutia. El año pasado el bufete logró ingresos por  $84.926 millones impulsado por su área de fusiones y adquisiciones, litigios, infraestructura y arbitraje.

Para él, los estudiantes salen bien teóricamente, pero las principales falencias están en que “a las universidades les falta enseñar más sobre el negocio de las firmas”. Muchos de ellos no saben cómo atraer clientes, negociar tarifas y hacer del negocio de la abogacía una práctica rentable.  “No les enseñan a vender sus servicios y cada vez es una ciencia más compleja; por ejemplo, el hecho de estar en redes de abogados, hay unas que son abiertas y otras que no lo son…etc.”, agregó.

Para los estudiantes es importante decirles que en el ejercicio del derecho no todo es la plata, sino la mayor satisfacción debe estar en el beneficio a la comunidad.

“Es muy importante que los abogados tengan formación en economía”
Alicia Lloreda es una de las socias de Lloreda Camacho & Co, que llegó a esta posición muy joven, a los 31 años. Para ella, lo que hay que pedirle a las facultades de derecho es que le enseñen a los estudiantes sobre economía, administración y marketing.

“Es muy importante que los abogados tengan formación en administración y economía. Es muy relevante tener una conexión con el mundo de los negocios, tienen que saber de marketing para vivir más en el mundo real”.

Además, hoy, en un mundo global, el acceso a la información es infinito, pero “hay que saber pensar, utilizar todas las herramientas creativamente. Se necesita más criterio”, agregó.

A los jóvenes los describe como “metelones y curiosos”, pero así mismo suscita una mayor complicación conquistarlos. “Muchos no tienen vocación de permanencia porque o no quieren pasarse toda la vida en una firma o van a firmas y después regresan. Cautivarlos es más difícil”. En la firma no hay preferencia en universidades ni regiones.

“En las universidades no están las capacidades, sino en los individuos”
Álvaro Durán es uno de los socios de la firma Durán&Osorio, una organización que tiene 20 años de experiencia y completa 20 abogados vinculados, es una firma boutique especializada en temas de infraestructura.

Para él, “en las universidades no están las capacidades, sino en los individuos” y por eso señala que en temas de educación, el bufete no tiene una institución predilecta, origen de sus contrataciones.

Carlos Andrés Sánchez, otro de los socios, agregó que en las universidades sí hay perfiles que se modelan y por eso resulta relevante invitar a las facultades a preocuparse más por el criterio que están formando en los nuevos profesionales.

“Hay estudiantes competentes repitiendo normas, pero tienen dificultades en hacer cosas con ellas. Hacer las cosas más prácticas (…)”. Esto se logra, dijo Sánchez, con modelos de simulación que incentiven el pensamiento práctico de los jóvenes.

“La preparación sigue siendo muy teórica y alejada de las firmas”
El problema de las firmas de abogados al recibir a los estudiantes recién graduados es que pareciera que la preparación de las universidades “sigue siendo muy teórica y alejada de la realidad de las firmas”.

Los estudiantes deben ser preparados mejor para la actividad diaria de las firmas con sus complejidades y competencia.

Así lo aseguró Guillermo Navarro, socio de muñozºabogados.
La firma es muy joven y desde hace algunos años está en un proceso de transición para lograr un gobierno corporativo que se aleje de un modelo de bufete familiar.  Navarro sostuvo que muchos de los estudiantes se estrellan cuando se encuentran con la realidad del mercado laboral, entre otros aspectos porque la aspiración salarial no obedece a la realidad del mercado laboral para jóvenes sin experiencia. “Las firmas son una disputa permanentes, debes dedicarle mucho tiempo al trabajo y es bueno que los estudiantes prueben en la práctica”.

Las opiniones

Daniel Posse
Socio de Posse Herrera Ruiz

“Los recién egresados que entran son personas que se involucran mucho. Ya han estudiado en libros, artículos, sentencias, etc., pero empiezan a tener investigaciones para defender una tesis en un proceso”

Bernardo Cárdenas
Socio de Cárdenas & Cárdenas

“Los profesionales buenos de las universidades, si son bilingües y tienen excelentes calificaciones, nos los estamos peleando. Hay una carrera por reclutar abogados buenos, bilingües, con talento”.

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