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Geraldine Romero - gromero@larepublica.com.co martes, 28 de abril de 2015

La concesión de Mister Garry,  para barras de cereal y hojuelas no fue tomada de la mejor manera por Panificadora Garis, la cual opera en Córdoba. Para esta empresa la existencia del registro reproducía su nombre Garis.

Así la panificadora como parte opositora  expresó que agregar la palabra Mister no era suficiente para otorgar distinción al signo y agregó que no solo se debía evitar la confusión directa, sino también la indirecta, haciendo referencia que, pues aunque en este caso se presentaban las dos, la indirecta era más evidente, pues Garis y Mister Garry estarían en la misma clase 30 internacional de Niza.

Ante estos argumentos Jerónimo Martins respondió que no existía similitud fonética entre los signos en conflicto, al estar compuesta por dos palabras. Señaló que no había algún tipo de violación a la protección de Propiedad Intelectual, en tanto que la posición de las letras de las marcas era diferente.

La compañía portuguesa añadió que el elemento gráfico y el impacto visual eran fundamentales, pues el tipo de letra, el color y la imagen analizada en conjunto era distinta.

En Colombia, este grupo opera  con supermercados Ara, un formato que registró  en 2014 ventas alrededor de US$71.705 millones, y cerró el año con 86 tiendas en el Eje Cafetero, según el reporte anual presentado por la sociedad.

La empresa que utiliza la cadena de tiendas Biedronka  en Polonia y  Pingo Doce en Portugal, sigue expandiéndose en el territorio colombiano, al comenzar la construcción de obras para el segundo centro de distribución en la región del Caribe.

Sin embargo la prioridad para el grupo en términos de inversión será Briedronka con el que se espera que ascienda a una cifra  alrededor de US$760 millones hasta US$869 millones en el período entre 2015 y 2017. Al estudiar los sustentos del apelante, la SIC manifestó que de acuerdo con las reglas jurisprudenciales los signos no eran confundibles entre sí.

Eduardo Varela, socio de Cavelier Abogados, explicó que la jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina reconocía que existían tres tipos de confusión de marcas: visual, fonética y conceptual.

“La SIC tiene que comparar la marca solicitada y la opositora en esos tres aspectos antes de tomar una decisión”.

La extensión de las frases fue un elemento clave para que la entidad determinara que las marcas  generaban una impresión diferente en el consumidor. Varela indicó además que tradicionalmente la SIC ha sostenido la tesis de que los nombres de las personas no son exclusivos, y que además pueden coexistir como marcas de diferentes empresarios siempre que dicha coexistencia no cause riesgo de confusión. 

“En este caso la  SIC consideró que Garis y Garrys eran nombres de personas”, concluyó el experto.

Con esto, el ente regulador aseguró que al no existir antecedentes relevantes, la marca podía ser registrada en el país.

Las opiniones

Eduardo Varela
Socio de Cavelier Abogados

“Tradicionalmente la SIC ha sostenido la tesis de que los nombres de las personas no son exclusivos, y que además pueden coexistir como marcas de diferentes empresarios siempre que dicha coexistencia no cause riesgo de confusión”.

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