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guillermo cáez gómez lunes, 25 de febrero de 2013

Hace poco se presentó la renuncia del Gerente de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá, su dimisión del cargo se dio luego de ser un periodo bastante cuestionado en especial por la decisión de tomada con respecto al diseño e implementación del modelo de recolección de basuras en la ciudad de Bogotá.

Si bien la responsabilidad la están dejando exclusivamente en cabeza del ahora ex gerente de la Eaab, no debemos olvidar que parte de sus errores no fueron solo atribuibles a él, sino que hay que darle parte del crédito a la terquedad y afán de ganar una lucha de poderes por parte del Alcalde Gustavo Petro, pelea que entre otras cosas perdió.
 
En el momento en que se hizo el anuncio del nuevo modelo, debo de nuevo reconocer que me generó ilusión y hasta apoyé la idea de equiparar la eficiencia y la eficacia de lo público con lo privado; que definitivamente esa apuesta del Alcalde nos llevaría a encontrar las ganancias extras que genera este millonario negocio.
 
Pero esta ilusión término siendo echada a la caneca tan rápido como colapsó el modelo, su salida no es más que la liberación del algo de presión para el Alcalde Mayor de Bogotá, quien es el responsable exclusivo; en estos casos es como cuando la mamá le dice al hijo, que no es lo que se dice sino como se dice; no es el concepto o la idea, sino como la implementaron.
 
Las decisiones de esta administración en su mayoría han estado cargadas de improvisación, casi indefendibles, al final es en lo que se ha convertido el actuar del Alcalde, decide y consecuentemente viene la disculpa, hace varias columnas decía que Bogotá no resiste más ensayo y error.
 
Todo fue un desastre, menos la idea del cambio de modelo; porque aunque para muchos pueda ser una aberración la idea, a mí personalmente me parece que la ciudad puede con el reto de administrar sus propios desechos y demostrar que la administración pública puede ser tanto o más eficiente que la privada.
 
La renuncia era irresistible y por el debate que estaba generando a su alrededor creo que insostenible su nombre en el cargo, pero insisto que no es el único o por lo menos exclusivo responsable, el Alcalde debe asumir su parte, no para renunciar, sino para aprender a gerenciar, a no decidir con el corazón sino con la razón y a dejar de dar papaya, porque ya no es persecución, es torpeza. 
 
Necesitamos que no solo sean cabezas las que rueden, sino buenas y acertadas decisiones, la real responsabilidad es de los ciudadanos que de buena fe creyeron en un programa de gobierno, en una Bogotá Humana y que de a poco ha venido defraudando hasta los más desfavorecidos.
 
Así que espero que los continuos llamados desde este espacio para el Alcalde tengan eco y por fin entienda que si a él le va bien administrando  la ciudad a nosotros también; Bogotá tiene norte, sur, occidente y oriente Alcalde Petro.
 
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