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Andrea del Pilar Mancera - amancera@larepublica.com.co lunes, 8 de julio de 2013

Al senador Jorge Enrique Robledo no le gustó mucho la respuesta que ele envió en una misiva el embajador de Colombia en Washington, Carlos Urrutia, en cuanto a la solicitud de información sobre el caso de compra de predios en el Vichada para le compañía Riopaila.

Para el congresista, Urrutia viola la Ley 5 de 1992 que le ordena responder los cuestionarios de los congresistas. “Sus palabras ofenden la inteligencia de los colombianos. Descrédito para Colombia. ¿Qué opina la canciller Holguín?”, manifestó en una comunicación el legislador.

Además, calificó esta carta como “inaceptable y violatoria de la Ley 5 de 1992”.

Se trataba de un cuestionario sobre las adquisiciones ilegales de tierras de Riopaila y la trasnacional Gargill, compras que dirigió jurídicamente Brigard & Urrutia Abogados, la firma del diplomático.

El congresista del Polo rechazó que Urrutia se niegue a responder las preguntas con el falso argumento de ellas “nada tienen que ver con las funciones que desempeño” porque, primero, como senador sí tiene derecho a “solicitar cualquier informe” a los funcionarios públicos en casos como este (Art.258 de la Ley 5 de 1992) y, segundo, porque cómo no va a tener que ver con las funciones de un embajador de Colombia estar denunciado por la ilegalidad de sus actos como propietario y cabeza de Brigard & Urrutia, actuaciones que constituyen un descrédito para el país y debilitan en extremo su autoridad moral como vocero de Colombia ante Estados Unidos.

Robledo cuestionó que Carlos Urrutia insista en presentarse como inocente porque -dice el embajador- dejó de ser el dueño de Brigard & Urrutia en agosto de 2012, cuando el gobierno lo nombró en Washington. “Porque sus actuaciones delictivas ocurrieron en 2009, 2010, 2011 y parte de 2012, antes de irse a la diplomacia y vender su firma. El dirigente del Polo recordó que no son pocos los diplomáticos colombianos que han salido de sus cargos por actuaciones ilegales o indebidas anteriores a sus nombramientos”, manifestó el senador.

“Urrutia ofende la inteligencia de los colombianos cuando da excusas tan absurdas para negarse a dar las explicaciones que tiene y debe dar”, señaló Robledo, quien agregó que “su renuencia a responder también lo condena”.

Pero no solo se cuestionó al embajador, pues también entró en el tema la ministra de Relaciones Exteriores, María Ángela Holguín, de la cual dijo que estaba en mora de decirles a los colombianos qué opina sobre este caso que “nos avergüenza ante el mundo”.

También recalcó la ley 5 de 1992 en su artículo 259 sobre el incumplimiento de informes. “El no presentarse oportunamente, en los términos establecidos, los informes obligatorios o los que se soliciten, acarrea consecuencias”.

Carlos Urrutia, en su carta también dice que no puede asumir la vocería de la firma en cuestión ni referirse a asuntos profesionales.

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