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Colprensa domingo, 30 de junio de 2013

 
Desde el jueves pasado se conoció la salida de Espinosa, quien tal como en su momento lo mencionó Morales, pareciera haberse convertido en la piedra en el zapato de quienes, al parecer quieren manejar a su acomodo los $60.000 millones que esa entidad recauda al año. Según Espinosa su salida como gerente, cargo al que llegó hace 10 meses, obedeció a “distanciamientos” de los miembros de consejo directivo. 
 
Según pudo conocer Colprensa, la gestión del saliente interventor y sus esfuerzos permitieron que en tan solo 10 meses, y tras disponerse una medida cautelar, se lograra una disminución del gasto del 22,9% en el año; es decir, $3.000 millones de pesos menos de gasto; a lo que se suma el aumento en el recaudo de más de $12.000 millones.
 
En cuanto a la entrega de regalías se afirma que éstas llegaron a la totalidad de autores y compositores e inclusive se habla de cifras de $20.0000 millones en un año, además de poderse vincular a salud a 2.300 socios, quienes junto con sus familias alcanzaron ese beneficio. 
 
Punto de quiebre
 
El punto en el que la línea de crecimiento se fractura, para empezar a caer, se habría dado en marzo pasado cuando el Gobierno devolvió la administración de la sociedad a los recién elegidos miembros de la junta directiva quienes –se ha denunciado- empezaron a tomar medidas que parecieran hacer caminar a la Sayco hacia el precipicio. 
 
El pasado 21 de junio, cuando se cumplió la segunda reunión de la junta, y teniendo en cuenta los resultados entregados por Espinosa, los que parecían llevar a buen puerto a Sayco, la junta le solicitó a éste que se mantuviera en la gerencia por tres años más, con el compromiso de respetar el manejando adoptado hasta ese momento. 
 
A pesar del compromiso; más se tardó Espinosa en aceptar, que los problemas en aparecer, y con éstos las presiones para que se repartieran puestos y posiciones estratégicas como la de coordinador o recaudador regional, joyas de la corona. 
 
Y es que los recaudadores son quienes se acercan más a los dineros que sumados se convierten en millonarias sumas; los coordinadores, son quienes manejan las relaciones con los socios, lo mismo que la información, las distribuciones, las solicitudes; etc, señaló una fuente al interior de Sayco. 
 
Una de las denuncias de Ricardo Lozano (exgerente de la entidad) en su diagnóstico sobre el antiguo Sayco es que los recaudadores no eran confiables, a pesar de manejar dineros en efectivo. Ante esto se decidió que para llegar a esa posición inclusive se debía aplicar el polígrafo, entre otros exámenes y análisis. “Todo eso es lo que ha sido cuestionado por los nuevos miembros de la junta directiva”, indicó la fuente de Colprensa. 
 
Esas prácticas son las que hacen que el camino avanzado positivamente empiece a convertirse en un claro retroceso. “Muchos consejeros llegaron a exigir el nombramiento de “nuestra gente” afirmando ser políticos. Nunca se consideran administradores”, agregan los denunciantes. La negativa para acceder a tales presiones fueron precisamente las que, según estableció este medio, obligaron a la salida de Andrés Espinosa. 
 
Punto y a parte
 
La gota que rebasó la copa del saliente gerente se dio el pasado viernes 21 de junio, cuando se cumplió la segunda junta. Las cerca de 12 horas que duró la reunión de ese día no alcanzaron para que Espinosa pudiera convencer a la junta de seguir la senda trazada. Las sombras volvieron a cubrir a Sayco. Ese día, contrario a lo que venía sucediendo, se dispuso la distribución de regalías para unos pocos socios. 
 
Según fuentes de Sayco la determinación cubriría tan solo a 1.200 de los 7.000 socios. La razón: el tener poder de voto, y es que quienes votan son quienes eligen al consejo directivo, práctica que fue cuestionada por el Gobierno al dictaminarla como incorrecta. 
 
Y es que al interior de la entidad se han creado los que podrían considerarse tres grupos de socios. Uno; el de los muy productivos en cuanto regalías. Otro; que sin ser tan productivo, sí recibe muchas regalías. Y tercero, el de los compositores que ya no suenan, a los que la sociedad ha olvidado, el de quienes viven en la miseria. 
 
Este último grupo en la administración Espinosa recibió medio salario mínimo, lo cual les permitió mejorar su calidad de vida, anteriormente percibían, en muchos casos, 6 mil pesos. A la decisión de marginar a muchos socios se sumó la intención de expulsar a quienes no produzcan regalías. “Empecemos a mirar de abajo para arriba las listas”, dijo ese viernes uno de los consejeros en clara referencia a que el menos productivo debía ser quien primero saliera. 
 
Otra de las oscuras determinaciones adoptadas ese viernes fue la de desconocer la ley 19 de 2012, con la cual se obliga a que todos los derechos de autor se recauden a través de una única ventanilla. “Con esto se retorna al desorden”, afirmaron los denunciantes para quienes lo que se busca es mantener viva la llamada OSA (Organización Sayco y Acinpro), “retornando al despelote que causó la crisis de Sayco antes de su intervención. 
 
La lupa y las acciones
 
Estos hechos fueron los que motivaron a la Dirección de Derechos de Autor (DDA) del Ministerio del Interior, que supervisa a Sayco, a emprender las acciones para determinar qué es lo que está pasando en la entidad. 
 
Manuel Mora Cuellar, jefe de la oficina asesora jurídica de esa Dirección será uno de los encargados de establecer qué hay de cierto en las versiones sobre retroceso al viejo y politiquero Sayco. En esa vía este viernes la DDA adelantó varias diligencias administrativas al respeto. 
 
Otro de los retos de las investigaciones que se empiezan a hacer es conocer el proceder de cada uno de los siete miembros del consejo directivo, pues si bien muchas veces adopta sus decisiones de manera mayoritaria, otras se dan de pleno acuerdo. 
 
La lupa de los organismos supervisores deberá posarse sobre el presidente de la Junta, Jorge Álvarez, un autor quien pareciera salir bien librado de las críticas, pues es señalado como un buen elemento, “una sola golondrina no hace verano”, dicen algunos de los inconformes. 
 
Quienes han podido observar desde adentro lo que pasa en la entidad señalan al grupo compuesto por los consejeros Guillermo Zea (abogado nombrado por editores), y los autores Conrado Marrugo, Alfredo Ángulo y Félix Carrillo como quienes estarían en la orilla de los que más jalonan hacia el retroceso de la entidad. 
 
En el otro costado estarían los más moderados, quienes parecieran haber entendido la importancia del cambio, pero que a la final son minoría, son serían: Carlos Carreño (abogado de editores), Rafael Manjares, y Jorge Álvarez (presidente). 
 
Desde el pasado lunes, 24 de junio, el reto de definir para dónde va Sayco lo tiene Lino Caicedo, quien ocupó la vacante dejada por Espinosa quien -se pudo establecer- se retiró para no verse obligado a acceder a las presiones que por puestos debió soportar. 
 
"Espero que el Gobierno se haya dado cuenta de todo lo que se hizo. No se pueden tomar medidas de medias tintas, deben ser radicales”, dijo Andrés Espinosa, al ser consultado sobre lo que debe suceder ante las nuevas denuncias que llegaron a Colprensa. "Con los estatutos que tiene esa sociedad, no tiene sentido, no es una empresa viable", dijo. 
 
Ahora, las decisiones sobre si el proceder en Sayco raya en algún delito les corresponderán a las autoridades respectivas. Por ahora, quienes dicen estar preocupados por el futuro de Sayco y por lo que se ha hecho, consideran que la posibilidad de manejar 60 mil millones de pesos son razones suficientes para que, por su seguridad, sus nombres no salgan a la luz pública. “Esa es una suma que nos permite engendrar temores si hacemos algún señalamiento particular”, afirmaron. 
 
Colprensa intentó comunicarse con la asociación Sayco para tener su versión de los hechos pero no fue posible pues nos informaron que el único encargado de hablar al respecto es Lino Caicedo. 
 
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