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Xiomara Mera miércoles, 17 de agosto de 2016

Lo que argumentó en la oposición la apoderada y socia de la firma Cavelier Abogados, Luz Clemencia de Páez, fue que “así los productos no sean idénticos, existe relación y conexidad competitiva, partiendo desde el punto que los colorantes, las composiciones para conservar, así como los productos de madera tratados con conservantes necesariamente son fabricados a partir de productos para la industria, así como en los materiales de construcción no metálicos encontramos el cemento, por tanto el consumidor medio puede confundirse al adquirir dicha marca”.

Sin embargo, el superintendente delegado para la Propiedad Industrial, José Luis Londoño, una vez analizó las causales de irregistrabilidad, teniendo en cuenta la decisión 486 de la Comunidad Andina, expresó que “es importante la comparación de los productos o servicios que cada uno de los signos pretende identificar y en caso de determinarse la identidad o relación entre estos se procederá a efectuar la comparación entre el signo solicitado y la marca opositora”.

La SIC  evidenció que la marca solicitada por la empresa Sigdo Koppers S.A. buscaba identificar la clase 1 de la Clasificación Internacional de Niza, es decir, productos químicos para la industria, en especial para hacer explosivos, municiones, proyectiles, bombas, armas químicas y fuegos artificiales. Productos para análisis en laboratorio que no sean de uso medico ni veterinario. 

También se pretendía distinguir productos para ablandar  cementos (metalurgia),  los cuales son diferentes a los de las clases 2   (colorantes; composiciones para conservar la madera y otros materiales a base de celulosa) y la clase 19 (materiales de construcción no metálicos, alquitrán de hulla crudo y madera tratada con conservante, entre otros), concedidos al signo previamente registrado por Koppers Delawere Inc. 

Con lo anterior, el despacho concluyó que no hay ninguna conexión entre sus productos y aclaró que estos son comercializados a un consumidor altamente especializado que es capaz de distinguir entre las dos marcas.

Para entender mejor el caso el profesor de Derecho Comercial y Propiedad Industrial de la Universidad de la Sabana, Juan Carlos Martínez, explicó que “dado que las marcas están gobernadas por el principio de especialidad, si bien el signo pretendido reproducía el elemento nominativo de las marcas fundamento de la oposición, entre los productos amparados no había asociación alguna, y por tanto, tampoco riesgo de confusión o asociación, pudiendo coexistir pacíficamente en el mercado”.

Aunque esta vez la victoria se la llevó la sociedad Sigdo Koppers, cabe recordar que  Koppers Delawere Inc. puede acudir ante el Consejo de Estado.

Las opiniones

Luz Clemencia de Páez
Apoderada de la firma opositora y socia de Cavelier Abogados
“Así los productos no sean idénticos, existe relación y conexidad competitiva, partiendo desde el punto que los colorantes, las composiciones para conservar, por tanto el consumidor puede confundirse”

Juan Carlos Martínez
Profesor de Derecho Comercial de la Universidad de la Sabana
“Si bien el signo pretendido reproducía el elemento nominativo de las marcas fundamento de la oposición, entre los productos amparados no había asociación alguna, y por tanto, tampoco riesgo de confusión”.

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