Colprensa

Juliana Ramírez Prado - jramirez@larepublica.com.co Miércoles, 21 de diciembre de 2016

Una vez fue negada en la Dirección de Signos Distintivos, la empresa se dirigió a la  Delegatura para la Propiedad Industrial a través de un recurso de apelación. La defensa, liderada por Mariana Elena Calderón, indicó en la SIC que  la expresión Teatro Estudio evoca  un lugar en el que los artistas desarrollan su trabajo, o el estudio del arte del teatro como tal.

“Teniendo en cuenta lo anterior, y que no existen signos similares ni solicitados ni registrados en la clase, consideramos equivocado el criterio tenido en cuenta por su Despacho para negar el signo. El lema comercial Teatro Estudio sí es distintivo, aunque obviamente evocativo de los servicios que pretende distinguir”, agregó.

Adicional, se argumentó sobre la procedencia empresarial afirmando que aunque por sí solo el lema Teatro Estudio es suficientemente distintivo y no confundible con otros signos en la misma clase, el Despacho olvidó  que se encuentra asociado a la marca Teatro Mayor, la cual le aporta más distintividad.

“El Teatro Mayor, por cierto, una institución cultural bastante conocida en Bogotá y en toda Colombia en general. Es más, la existencia y amplio conocimiento de esta institución cultural en el país es un hecho notorio que no necesita de prueba. Este carácter notorio y el mero signo Teatro Mayor, como tal, le aportan aún más distintividad al lema comercial solicitado”, se precisó en la segunda instancia.

 Según la normativa, la distintividad es el elemento diferenciador por naturaleza de un signo. Es decir,   obedece a  aquella característica que reviste al signo de aptitud para distinguir los productos de uno y otro empresario en el mercado. 

El superintendente delegado para la Propiedad Industrial, Jose Luis Londoño, entró a analizar la llamada distintividad en el lema solicitado que pretendía acompañar a la marca Teatro Mayor, con certificado de registro número 476381. En dicho análisis, Londoño recordó que el lema comercial debe tener en sí mismo la aptitud distintiva necesaria para que en la mente de los consumidores se asocie a la marca con un concepto que realce su distintividad; por tanto, el carácter de complementariedad (en relación a la marca que publicita) implica que su distintividad no puede basarse solo en la presencia de la marca registrada.

Siendo así, la Delegatura consideró que el signo carecía de la fuerza distintiva intrínseca que es necesaria para acceder al registro y decidió no concederlo.

Al respecto, Édgar Iván Leon, profesor de la Universidad del Rosairo, explicó que “las normas sobre lemas comerciales comparten los mismos principios que los de las marcas. En tal medida, las causales de irregistrabilidad son similares y, por ello, no es posible ni factible inscribir un lema que genere riesgo de confusión o de asociación con otro lema comercial o marca previamente registrados”.

La opinión

Edgar Iván León
Profesor de la Universidad del Rosario
“Hay que recordar que al momento de escoger un lema comercial el empresario debe asesorarse correctamente para evitar que la solicitud contenga una expresión  que ya se encuentre inscrita”.