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Reuters Viernes, 25 de octubre de 2013

Un tribunal del este de China rechazó una apelación interpuesta por el derrocado político Bo Xilai este viernes y, como se esperaba, confirmó su sentencia de cadena perpetua por cargos de soborno, corrupción y abuso de poder.

Bo era una estrella en ascenso en los círculos de liderazgo en China y cautivó a un conjunto leal de seguidores a través de su carisma y sus políticas populistas casi maoístas, especialmente entre aquellos marginados por las políticas económicas chinas de crecimiento a cualquier costo.

Sin embargo, su carrera se vio paralizada el año pasado por un escándalo de asesinato en que su esposa, Gu Kailai, fue condenada por envenenar al empresario británico Neil Heywood, que era amigo de la familia.

En un breve comunicado publicado en su sitio web, el máximo tribunal de la provincia oriental de Shandong, donde tuvo lugar el primer juicio a Bo, dijo que le había permitido apelar su sentencia. La corte no brindó otros detalles ni indicó cuándo sería atendida la apelación.

Bo, de 64 años y que era el jefe del Partido Comunista en la metrópolis suroccidental de Chongqing, montó una defensa inesperadamente intensa durante su juicio al denunciar el testimonio de su esposa en su contra como los desvaríos de una mujer loca que esperaba una reducción de su propia sentencia condenatoria.

El político dijo en reiteradas oportunidades que no era culpable de ninguno de los cargos imputados en su contra, aunque admitió haber tomado malas decisiones y avergonzar a su país en su manejo del exjefe de policía de Chongqing, Wang Lijun, quien fue el primero que le dijo a Bo que Gu probablemente había matado a Heywood.

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