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Guilermo Navarro Romero Jueves, 22 de diciembre de 2016

Este desconocimiento se da, en nuestra opinión, en que la información se maneja a través de expresiones que en principio no transiten su real importancia, empezando por la misma expresión Habeas Data, que le resulta extraña y carente de significado para las personas del común aunque totalmente diciente para los abogados, acostumbrados a este tipo de conceptos. 

Para facilitar la comprensión del alcance, sugerimos hacer referencia a “Protección de datos personales”, ya que se permite comprender de mejor manera la esencia del sistema que debemos respetar. Pues bien, con este nombre nos referimos al conjunto de principios, reglas e instituciones determinados por la Ley para garantizar la efectividad del derecho fundamental de los ciudadanos. Está compuesto por normas constitucionales, legales, reglamentarias, jurisprudencia de la Corte Constitucional e instituciones como la Delegatura de Protección de Datos Personales de la Superintendencia de Industria y Comercio y la Superintendencia Financiera de Colombia.

No se trata de algo novedoso, de hecho, las disposiciones esenciales están incluidas en el artículo 15 de nuestra Constitución Política desde el año 1991. Posteriormente y para dejar de ser letra muerta (a pesar de su amplia efectividad por vía de la acción de tutela y a través de desarrollo jurisprudencial) encontramos que en la Ley 1581 de 2012, Estatutaria de Habeas Data, establece el marco general de la actividad de captura y tratamiento de datos, así como de los derechos derivados al conocimiento, corrección, supresión, etc.

Los destinatarios de esta regulación son todas las personas, naturales y jurídicas, que operen bases de datos que contengan información que permita individualizar a una persona, es decir, que tengan datos personales. En este sentido, todas las empresas, en especial las que manejan bases de datos, están obligadas a adaptar sus procedimientos a dicha regulación, toda vez que en su operación diaria ejecutan actividades que implican “tratamiento” de datos personales, como lo define la Ley.

Así las cosas, debemos realizar un cambio de mentalidad (y nos referimos a todos los actores de la sociedad), ya que la información y los datos personales son la esencia del mundo de los negocios en la actualidad; las empresas cada vez tienen mayor información para analizar y para llevar a cabo sus estrategias comerciales, pero siempre dentro de los límites de lo razonable, respetando los derechos de las personas y de manera preponderante, asegurándose de contar con la autorización previa, suficiente, informada y otorgada de manera inequívoca por el titular, en especial para dando a conocer el alcance y la finalidad para la cual se utilizan los datos recolectados. 

De manera que no se extrañe si al ingresar a un edificio, al comprar un producto en un establecimiento de comercio, o al diligenciar un formulario de contacto virtual, les piden su “autorización” expresa, no es para nada malo, ni va a tener repercusiones negativas, al contrario, le están dando la oportunidad de decidir autorizar o no el tratamiento de la información, y de conocer el alcance de dicho tratamiento.

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