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sábado, 4 de octubre de 2014

Primero, el Presidente se reelige y, una vez ungido, decide radicar de manera inmediata un proyecto de Acto Legislativo para eliminar de la Constitución esa figura, para todos los altos dignatarios del Estado, incluido él mismo, por supuesto. Un par de semanas después, le pide a los congresistas que tramiten otra reforma que les permita a los alcaldes y gobernadores que hoy están en el puesto reelegirse por un par de años más.

¡Qué locura! “Pa’ atrás y pa’ adelante”, parece ser la consigna del ejecutivo: las decisiones del Presidente se modulan y transforman dependiendo de las necesidades, la presión de los medios, el rechazo social, la extorsión política o la conveniencia del momento. Difícil lograr un verdadero liderazgo, si se actúa de esa forma.

Para nadie es un secreto que Santos está “pagando” una promesa de campaña. Muchos alcaldes y gobernadores, violando la ley flagrantemente, participaron en política a favor del Presidente y le metieron mano a la chequera pública para impulsar la reelección de este. Esos “patrocinadores” hoy cobran la factura. Obligación de imposible cumplimiento, como dicen los civilistas, pues tiene más futuro una candidatura presidencial de Regina 11 que la reelección de alcaldes y gobernadores.

Además de lo incoherente de la propuesta presidencial, la mentada reforma traería sin duda una mayor cantidad de problemas que beneficios. En el caso de las ciudades y departamentos que cuentan con buenos alcaldes y gobernadores, y cuando digo buenos, me refiero a la gestión eficiente y probidad moral de los mismos, la figura sería maravillosa. Pero resulta que, lamentablemente, el 90% de los mandatarios seccionales de Colombia son ineptos, incompetentes, politiqueros y ladrones. Solo una minoría de esos funcionarios es digna de ostentar el cargo y de recibir el favor popular. 

Ante la iniciativa planteada por el gobierno, las reacciones no se han hecho esperar: José David Name, presidente del Congreso y miembro del partido de la U; el mismo del Presidente Santos; Carlos Fernando Galán, presidente de Cambio Radical; David Barguil, presidente del Partido Conservador, y Fabio Amín, liberal y presidente de la Cámara de Representantes, entre otros líderes de distintos sectores políticos, manifestaron esta semana que la propuesta no fue consultada con ellos y que no tienen la menor intención de apoyarla.

¿Qué significa lo anterior? Es muy claro: el Presidente Santos, haciendo gala de sus habituales métodos y estrategias, presentó la propuesta, a sabiendas de que era un “aborto legislativo” seguro, ya que los políticos no van a reelegir de ninguna manera a gobernadores y alcaldes, que probablemente los traicionaron y que hoy fungen de emperadores y reyezuelos, haciéndole competencia y minando el poder político de aquellos que los encumbraron en el poder. Con dicha movida, el Presidente se lava las manos, toda vez que, si el proyecto se hunde, será por cuenta de los parlamentarios.  

No se hagan ilusiones, señores alcaldes y gobernadores: la reelección es una figura nefasta que hay que erradicar de nuestro ordenamiento jurídico. Es un despropósito descomunal atizar la hoguera de la corrupción, el abuso del poder y la perpetuación de unos cuantos en el ejercicio de la política. Mi recomendación: dejen de robar tanto y dedíquense a trabajar por la gente que lo necesita, porque el juicio de la historia no es tan débil y falso como las decisiones de la justicia. 

La ñapa: En un país en el que no hay justicia, el único lugar decente es la cárcel.