Sábado, 6 de diciembre de 2014

Roberto Gómez Bolaños nos enseñó que el secreto para vivir correctamente consiste en no dejar morir al niño que llevamos dentro. Conforme los años van transcurriendo, la inocencia desaparece para darle paso al lado más oscuro de la personalidad. Todos tenemos un lado que da al sol y otro que mira hacia la luna; la gracia está en tener la suficiente capacidad y la determinación necesaria para generar luz.

Se vale la ingenuidad en el Chavo, en el Chómpiras, el Chapulín Colorado, Chaparrón Bonaparte y en el doctor Chapatín. Sin ese aditamento espiritual, dichos personajes no habrían calado tan profundo en el corazón de millones de televidentes a lo largo y ancho de todo el mundo.

En el ámbito de la guerra, la cosa es diferente: un soldado debe ser todo menos incauto, máxime cuando enfrenta a un enemigo sin remilgos, ni límites en su capacidad destructiva. No se entiende, entonces, cómo un general de la República, con la experiencia y tareas que tenía a su cargo, cae, cual niño engañado con un dulce, en las fauces de su peor verdugo.

Alzate se equivocó y debe responder jurídicamente por ello. Me ratifico en que le montaron una operación “jaque” al revés y cayó redondo. La humillación a la que fue sometido el ejército de la Patria, por la falta de previsión del general Alzate, no puede quedar impune. No hay derecho a tanta ingenuidad, en medio de un conflicto fratricida que lleva más de 50 años. El proceso de paz no puede ser la excusa para semejante equivocación, porque, como bien lo ha dicho el mismo Gobierno: “Nada está acordado hasta que todo esté acordado”.

Las Farc hicieron lo que tenían que hacer: secuestrar al general y montar un espectáculo mediático con su liberación para mostrarse ante el mundo y la sociedad colombiana, como un movimiento subversivo comprometido con la reconciliación. Inteligente movimiento de la guerrilla; error imperdonable de Alzate. Dicho de otro modo: la culpa exclusiva de este desastre es de el general Alzate, y las Farc, que no son tontas, aprovecharon la colosal estupidez del uniformado.

¡Qué bueno que Alzate haya pedido la baja (en todo caso lo iban a sacar del ejército)! Nuestra Fuerza Pública no puede estar conformada por ese tipo de elementos, que carecen de capacidad para comprender las circunstancias. Necesitamos guerreros estrategas, por lo menos hasta que se firme la paz, si es que se firma. En el entretanto, nuestros soldados y policías deben estar alertas y al pie del cañón.

El Chapulín Colorado se enfrentaba a villanos de papel, buenos en el fondo, si se quiere. El conflicto armado colombiano ha experimentado niveles de maldad que superan la ficción. El enemigo es cruel y nada noble.

Chespirito sabia que a este mundo le faltaba amor, y nos cautivó. Los colombianos debemos aceptar de una buena vez que, la paz solo es posible cuando se impone la institucionalidad.

Quien entiende la realidad que lo rodea domina la batalla.

La ñapa I: La reforma tributaria que pretende imponer a sangre y fuego el Gobierno es un adefesio que afectará la productividad, a los trabajadores, a las empresas, a la industria y, sobre todo, la inversión extranjera. No tiene nada de bueno ese esperpento. ¡Ojalá se hunda, por el bien de todos!

La ñapa II: La feria de arte Art Basel, en Miami, es un referente mundial de la cultura. Las mejores galerías del mundo y los grandes artistas de ayer y de hoy, a un paso de Colombia. El otro año no se la pierdan, queridos lectores.