Jueves, 1 de marzo de 2018

En días pasados leía una entrevista en La República, con el director de ACI Medellín, quien manifestaba que el proceso electoral no impacta la llegada de empresas. Afirmaba el entrevistado que éstas tienen claro que el país continúa, pero que se reservan las decisiones más críticas hasta saber qué pasa. Esas ideas me hicieron pensar en qué necesitamos para mejorar el entorno de inversión y motivar a los empresarios para que sigan creyendo en Colombia, y prontamente inicien sus nuevos proyectos. ¿Qué podría pedírsele al nuevo Presidente de la República, el 7 de agosto próximo, en materia de ajustes?.

Revisando el último informe del Instituto Fraser, que hace el análisis de entorno para la inversión en el sector minero en varios países, incluyendo a Colombia, se puede tener una idea de qué mueve a los inversionistas en las decisiones de inversión. Los temas estudiados por el citado Instituto son: a) Incertidumbre con respecto a la administración, interpretación o cumplimiento de las reglamentaciones existentes; b) Incertidumbre con respecto a las reglamentaciones ambientales; c) Duplicación e incoherencias regulatorias; d) Sistema legal e) Régimen tributario; f) Incertidumbre sobre reclamos de tierra; g) Incertidumbre sobre qué áreas se protegerán como áreas silvestres, parques o sitios arqueológicos, etc.; h) Infraestructura (incluye acceso a carreteras, disponibilidad de energía, etc.); i) Acuerdos socioeconómicos / condiciones de desarrollo comunitario; j) Barreras comerciales (barreras arancelarias y no arancelarias, restricciones a la repatriación de beneficios, restricciones monetarias, etc.); k) estabilidad política; l) Reglamentos laborales / acuerdos de empleo y militancia laboral / interrupciones del trabajo; m) Calidad de la base de datos geológicos; n) Nivel de seguridad; y o) Disponibilidad de mano de obra.

Una lectura rápida de estos parámetros nos lleva a concluir que la gran mayoría de estos temas tienen una relación directa con un principio fundamental: la Seguridad Jurídica. El profesor José María Córdoba, decía sobre este principio que “la estabilidad jurídica: como concepto, principio, preceptiva conduce a otorgar a los agentes y actores de una actividad lícita, un repertorio sistematizado de disposiciones reguladoras sustancialmente invariables que les permita bajo su aplicación iniciar, ejecutar y culminar dicha actividad sin que cambien los conceptos y normas fundamentales y en especial las que los han inducido a emprenderla. Tratándose de inversiones privadas, la estabilidad jurídica resulta tan determinante como la estabilidad social o política de que goce el país de ubicación de los proyectos y obras a realizar”

Por ello, y pensándolo bien, no resulta tan conveniente que los candidatos a la Presidencia de la República anuncien que van a efectuar un revolcón cuando lleguen al poder. De pronto sería más útil hacer pequeños ajustes, en temas primordiales, pero mantener algo que había distinguido a Colombia por décadas y que era muy apreciado: la seriedad y la estabilidad en las reglas de juego. Hemos vivido en los últimos años un verdadero huracán de cambios, en la búsqueda de poder encajar en el club de países del primer mundo: la Ocde. Vemos con gran preocupación que en el año anterior, ocupamos el primer puesto por el número de demandas presentadas contra el país en el Ciadi, y la mayoría de ellas fundamentadas en el cambio abrupto en las reglas. Entonces, vale la pena traer a colación un adagio popular: “vayamos despacio, que estamos de afán”. La hiperinflación normativa que hemos provocado, junto con el incremento de autoridades que deben pronunciarse, es la primera causa de la pérdida de la seguridad jurídica. Deberíamos analizar si parte de esas normas expedidas en los últimos años sobran y si podemos lograr los objetivos de crecimiento sin tantos cambios. Ojalá haya tiempo para reflexionar sobre estos temas, entre quienes integran los equipos de trabajo de los candidatos.