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sábado, 28 de mayo de 2016

Personalmente se me indicó que se trataba de comentar sobre la discriminación de género que existe en Colombia específicamente en la dirigencia deportiva, más aún cuando los mayores logros, al menos olímpicos, siempre han venido por cuenta de las mujeres; las dos únicas medallas de oro han sido de María Isabel Urrutia en Sídney 2000, en levantamiento de pesas, en la categoría de 75 kilogramos, y por su puesto Mariana Pajón en Londres 2012 en BMX.

Caterine Ibargüen como la mejor deportista de salto triple en la actualidad son ejemplos claros de la calidad de las mujeres colombianas a la hora de competir en los más importantes escenarios deportivos, y hay más, en judo, tiro con arco y aún en deportes nuevos en el país como Rugby, las tucanes (¿o tucanas?) nos representarán en Río de Janeiro. La pregunta es pues, ¿por qué si las deportistas son de semejante calidad, no existen o no se le des da la oportunidad a las mujeres dirigentes?

Empecemos diciendo que hace poco más de un mes se nombró la primera directora de Coldeportes; Clara Luz Roldán, hecho importante para la inclusión de género en el deporte, repito a nivel dirigencial. Esta entidad, máxima rectora del deporte, creada en 1968, tardó “apenas” 48 años en nombrar a una mujer como directora. 

Más dramática es la situación del Comité olímpico colombiano que desde 1936 nunca ha tenido una mujer como directora y apenas una sola mujer está en el comité ejecutivo. Igual ocurre en prácticamente todas las federaciones nacionales donde a pesar de contar con un porcentaje cercano al 50% de deportistas mujeres, pocos técnicos mujeres y mucho menos dirigentes mujeres forman parte de comités ejecutivos, cuerpos técnicos y demás.

Tal como lo he dicho en varias columnas, la aparente igualdad de géneros tiene poco más de 50 años y en el deporte ha sido una historia mucho más lenta y vemos como la misma actividad genera para los hombres muchos más ingresos y cuidado por parte de las federaciones, a pesar de que el éxito de las mujeres es, en muchas disciplinas superior. 

A nivel deporte solamente a partir del presente siglo las mujeres colombianas han tenido la oportunidad real de competir por Colombia, la tendencia se ha invertido y ya para Londres 2012 en la delegación colombiana las mujeres superaban en 12 deportistas a los hombres.

La tentación es obligar por decreto a recibir en la parte administrativa más mujeres, o al menos, tal como lo hizo Fifa, a celebrar, impulsar e invitar a sus asociaciones miembro a permitir la entrada de más mujeres a los órganos administrativos y de control. 

Me parece que es más eficiente la formación de dirigentes, de ambos géneros, para promover una real igualdad en la dirigencia deportiva. 

En Colombia hay muy pocos campos de formación en temas deportivos, pocas universidades ofrecen programas interesantes de formación dirigencial y lo entregado por Coldeportes es más o menos lo mismo, el sistema general del deporte y poco más. En general el aprendizaje administrativo, jurídico, logístico de los dirigentes deportivos es puramente empírico y como llevan más tiempo los caballeros en sus puestos, más saben, y más fácil les es incursionar en la administración de sus ligas y federaciones. Formar mujeres en temas deportivos es llevarlas, de una mejor manera a dirigir con el mismo éxito que las atletas, el deporte en Colombia.