Martes, 16 de diciembre de 2014

Pero sobre todo debe ser rentable porque sus políticas sean inclusivas y antiregresivas. En el campo Colombiano seguimos viviendo los traumatismos generados por el Acuerdo de Chicoral a partir del cual muchos gremios se repartieron el campo entre ellos.

La rentabilidad del campo se logra igualmente cuando sus políticas sean acordes al mundo abierto en que vivimos, entiendan las enormes posibilidades de producir comida para un mundo hambriento e incluyan a cientos de miles de campesinos en capacitación, asociatividad asistencia técnica, crédito oportuno y adaptado, y direccionamiento hacia dichas exportaciones. 

Como industria, debemos robustecer el trabajo del sector y promover una cooperación constante entre los diversos eslabones, en nuestro caso, de la Cadena Láctea para que los pequeños ganaderos mejoren su calidad de vida, y a través del impacto positivo en sus negocios aumenten el acceso a los bienes, servicios y artículos de primera necesidad. El objetivo es impulsar la competitividad del pequeño productor para fortalecer su presencia en la cadena láctea y lograr un equilibrio mayor en la balanza con la industria.

En ese camino, Alquería, incorpora a productores de bajos ingresos a las cadenas de suministro, en zonas como la Macarena consolidando esquemas asociativos que permiten la producción a gran escala, por medio del programa de tanques de enfriamiento, el cual posibilita la producción de leche. Así, se aporta al progreso, bienestar y oportunidades de empleo para mejorar el nivel de vida de 1.500 familias colombianas.

Permitir que los productores tengan medios con qué trabajar y un progreso económicamente importante, es una labor que debemos garantizar con la compra de toda la leche que ofrezca estos pequeños ganaderos. 

Si el productor de leche no está bien, nosotros tampoco. El Gobierno sabe de nuestras intenciones y estamos buscando alternativas conjuntas para lograrlo.