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Sábado, 12 de mayo de 2018

Desde temprano, quizás hace dos milenios y un poco más, empezaron incipientes desarrollos legales, con el fin de regular y mejorar la economía y satisfacción de necesidades individuales y colectivas mediante el derecho. En principio fue admitido el libre cambio de mercancías y posteriormente, la satisfacción de estos intercambios con otros medios de pago. Frente a dichas libertades que consagraron los romanos y pueblos como los francos, es decir los alemanes, ha procurado el Estado la vigorosidad de las economías que satisfagan múltiples necesidades de la población permitiendo la libre demanda y oferta, sin embargo, se advirtió la necesidad de aportar valores a ésta dinámica, que no podían aportar los participantes, en concreto la infraestructura y seguridad, los cuales históricamente son del resorte del Estado para que se pudiera seguir realizando tal actividad económico-social.

Posteriormente, se denominó ésta práctica social como la “mano invisible” por Adam Smith, que beneficio sobremanera a la revolución industrial y que permitiendo tales libertades, reflejó la necesidad de regular la creación de monopolios y dependencia excesiva de los trabajadores frente a empleadores y se desarrolló el intervencionismo con leyes anti carteles y controles de cambios. Así las cosas se vino desarrollando el liberalismo económico con un intervencionismo moderado por parte del Estado hasta introducido un nuevo concepto por Jhon Maynard Keynes, quien propuso la planeación y dirección de la macroeconomía por parte del Estado como hasta hoy funciona y la encontramos por ejemplo en la Grundgesetz (constitución ) Alemana y la Stabilitätsgesetz de 1969 protegido vía legal y constitucional y en Colombia en el título XII de nuestra Constitución Política de 1991, teniendo también como base de la economía, la seguridad para los participantes en el mercado y hoy conocemos otras leyes como las de protección al consumidor, las leyes de protección a la propiedad intelectual, a la competencia y otras que procuran por un mejor ejercicio del liberalismo económico de nuestra sociedad.

Como valor agregado al intervencionismo estatal se introdujeron las tesis de la escuela económica austriaca y en particular de Hayeck, quien propuso la reducción del gasto público y una mejor distribución del recaudo estatal y finalmente la tesis del asesor de la campaña Trump el señor Arthur Laffer, quien sugiere con estudios que la mayor carga impositiva no comporta mayor recaudo porque desestimula el consumo. Pero no se ha estancado el liberalismo económico allí, en el mundo de hoy, ha seguido el liberalismo su progreso con la integración de bloques económicos que se reflejan en organismos supranacionales como las comunidades europeas y hoy la Unión Europea u otras comunidades internacionales, logrando ello un mayor intercambio de bienes y satisfacción de necesidades mediante la integración de aduanas.

Sin embargo, aunque las constituciones económicas de los países proponen fórmulas adecuada hoy para la prosperidad económica de las naciones europeas, asiáticas y americanas del primer mundo, se erige en los países en vías de desarrollo como Colombia, el populismo. El populismo propone, mayor carga impositiva, manejo absoluto de le economía y gran burocracia estatal, que es más gasto público lesionando a quienes generan riqueza, además propone a quienes siempre lesionan la seguridad, como valor necesario y universal para la economía del estado como dirigentes, ello conduciría a la pobreza segura.