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Jueves, 4 de diciembre de 2014

Fenómenos como los citados, han generado una saturación de abogados en las últimas décadas que hacen cada vez más difícil obtener un empleo con salario digno o un buen flujo de clientes, en lo relacionado con el litigio. Bajo este contexto y teniendo en cuenta la gran influencia, para nada novedosa en estos asuntos, que la globalización ha inyectado, las facultades de derecho han empezado a comprender la necesidad de preparar profesionales con conocimiento en otras áreas distintas a la estudiada, sin descuidar, por supuesto, la especialidad en cierta rama del Derecho.

Es así, como materias relacionadas con el Emprendimiento han tomado acogida en los planes de estudio de las universidades nacionales, con el fin de brindar, no sólo un plus, sino también la satisfacción de una necesidad que ha existido de años atrás. Permitirse la apertura al entendimiento que el ejercicio de la abogacía, ya como empleado, ora litigante, requiere más que una buena aplicación de las normas para lograr una diferenciación exitosa con la competencia, ha representado un avance tremendo.

Por lo tanto, desentona en totalidad ideas rallantes como que disciplinas asociadas con la innovación, el liderazgo, el emprendimiento, la publicidad y el marketing, entre otros, no deberían dictarse a lo largo de la carrera, por cuanto son estas, precisamente, las que lograrán destacar un abogado de otro ante un mundo sobrepoblado de licenciados.

En buena hora, se ha dado este paso decisivo hacia la visión de la carrera como la herramienta que permite obtener el sustento económico y no como la única herencia que pueden dejar los padres a sus hijos. 

No obstante, del enfoque que le dé la Universidad a dicha asignatura, dependerá el verdadero provecho que de esta clase de materias los estudiantes puedan obtener. De nada servirá mirarla de lejos como una costura más. Por lo tanto, deberá haber una explicación que revele su utilidad, así como una enseñanza, en su mayoría, práctica. Adicional, es de aclarar que esta clase de asignaturas deberán enseñarse en los semestres finales -y no al inicio-, ya que en breve los futuros abogados se tendrán que enfrentar al mercado tanto laboral, como de clientes.

Entonces, ante la pregunta de los incrédulos acerca de qué valor agregado les brinda tales disciplinas a sus carreras la respuesta es, nada más y nada menos, que la diferencia entre el éxito y el fracaso. Definitivamente, no basta con tener una idea novedosa o disruptiva, sino que además se requiere de una forma eficiente de difusión y de materialización.  ¿Por qué un potencial cliente debe contratar sus servicios y no los de otro abogado, cuando incluso el otro profesional cobra honorarios más bajos?, ¿cómo lograr atraer más clientes a su oficina?, ¿cómo diferenciar sus servicios de los de la competencia? Entender y dar respuesta de forma correcta a las anteriores inquietudes, a través del estudio de las materias antes descritas, le permitirá tener una mayor probabilidad de éxito en el saturado negocio de la abogacía. ¿Acaso su oficina de abogados no es un negocio como cualquier otro que requiere de tales herramientas?

Abogados hay de todos los estratos, conocimientos y valores pero pocos que puedan entender el mercado y reaccionar con base en esa comprensión en pro de su negocio. 

En un mundo donde los procesos judiciales perviven por años y en el que el voz a voz es directamente proporcional a dicho plazo, las business cards resultan insuficientes. Por lo tanto, la mejor forma de iniciar en el negocio del Derecho, así como en cualquier otro, es con el uso de aquellos insumos.

Lo dicho, no excluye el ejercicio del derecho como empleado, ya que las mismas preguntas arriba hechas son aplicables al caso: ¿por qué un empleador lo debe contratar a usted y no al siguiente candidato?, ¿cuáles son los aspectos diferenciadores de su perfil?

En conclusión, ante una población saturada de profesionales del Derecho y frente a una realidad laboral y de mercado cambiante, entre otras por los avances de la tecnología, resulta necesario e indispensable voltear la mirada a otras materias que les permitirán a los futuros abogados ser mucho más competitivos  en términos comerciales.