Jueves, 3 de octubre de 2013

De aquellas tierras que nunca olvidaré, que me vieron crecer, del río transparente que vi correr, río Cocora, afluente del río Coello, que unen sus aguas en un corregimiento llamado Coello, ubicado  en la vía que de Ibagué conduce a Cajamarca.

Para llegar al río Cocora, confieso: “siempre” a escondidas de mi abuela,  que nunca me hubiera dado el permiso para tal aventura,  tenía  que  caminar desde Miramar donde quedaba la casa de mi abuela Rosa,  pasando por Boquerón, para luego descender y a un costado de la vía observar las  balastreras, (canteras),  inolvidables por el estruendo de la dinamita, utilizada para  arrancar de las entrañas de la montaña, la  piedra de un color gris-azuloso, que luego era cargada en volquetas para ser transportada hasta Ibagué, donde era utilizada como base sólida en la construcción de las vías públicas, de la ciudad musical, para ese entonces en pleno crecimiento.  

La belleza del paisaje, de estas veredas ubicadas en las estribaciones de la Cordillera Central, es única, la frescura del clima, el azul del cielo, el verde de las montañas, el canto de los pájaros, conforman un conjunto de recuerdos inolvidables, que sólo el alzheimer podrá borrar de mi memoria, las frías y trasparentes aguas del río que descendían de la montaña,  ese pequeño pedazo de tierra que con el paso de los años ha perdurado en mi mente, es tan importante que si me dieran a escoger el lugar para dejar las cenizas que resultaren de mi cremación, no dudaría en pedir que estas fueran entregadas a la corriente de las aguas del río Cocora.

Me entero en los medios de información, sobre la muerte del escritor Álvaro Mutis Jaramillo, decidí buscar internet, esta vez, dejándome llevar por un instinto,  fue así  como me interesé por conocer la biografía del escritor y poeta contemporáneo, me enteré que recibió importantes reconocimientos a lo largo de su carrera literaria, el Premio Xavier Villaurrutia en 1988, el Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 1997, el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en 1997, el Premio Cervantes en 2001 y el Premio Internacional Neustadt de Literatura en 2002, entre otros.

Oh, sorpresa, increíble coincidencia, encontré lo que buscaba, llegué a lo que mi instinto me guiaba, en la biografía del escritor se lee: (…) “regresaba a Colombia, primero, durante las vacaciones y después por temporadas más extensas. 

Vivió en una finca cafetalera y cañera que había fundado su abuelo materno, en el corregimiento de Coello-Cocora, cerca de Ibagué (Tolima), en las estribaciones de la Cordillera Central, de la cual el autor dice: “Todo lo que he escrito está destinado a celebrar, a perpetuar ese rincón de la tierra caliente del que emana la substancia misma de mis sueños, mis nostalgias, mis terrores y mis dichas. No hay una sola línea de mi obra que no esté referida, en forma secreta o explícita, al mundo sin límites que es para mí ese rincón de la región de Tolima, en Colombia”. (…) A la muerte de su padre, su madre decide regresar a Colombia para dedicarse a la hacienda de Coello. Aparte de la biografía del escritor encontrado en wikipedia.

Entonces en concordancia con el fallecido escritor decidí evocar “ese rincón de tierra”  Coello -Cocora.