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viernes, 31 de octubre de 2014

Toda aquella organización que trate de resolver necesidades funcionales o emocionales  de manera generalizada muy posiblemente  terminará entregando  productos y servicios  “promedio”,  o en algunos casos, de menor calidad de acuerdo con  las expectativas de cada cliente.

El camino al crecimiento  está en deleitar a un tipo de clientes específico, para despertar la envidia de otros y así posicionar la marca como deseada.  Creo que Apple nos ha enseñado que esto funciona  y muy bien en los mercados desarrollados, y está comenzado a despertar en aquellos en desarrollo gracias al incremento del ingreso per cápita.  

Deleitar significa anticipar y generar soluciones relevantes,  fáciles  y que generen una buena experiencia de uso, a las necesidades de los consumidores. Para esto se requiere segmentar y elegir. 

La  segmentación debe ser entendida como dividir un mercado/ consumidores,   en grupos diferentes,  pero que internamente cada grupo tenga integrantes muy homogéneos, que  compartan necesidades,  comportamientos, pensamientos y, en algunos casos, características demográficas muy similares.  Para que ésta  sea   adecuada  y útil en la gestión empresarial, debe cumplir con varios requisitos como: Tamaño, donde el segmento debe ser  lo suficientemente   grande para que las acciones de la empresa sean eficientes. Ya sea por número de veces que usa el producto, el servicio o por la cantidad de personas.  

Accesible: Que la empresa puede acceder al segmento a través de canales existentes o se puedan desarrollar nuevos. Hay segmentos muy grandes pero, al ubicarse, se  encuentran muy dispersos.

Rentable: Que el segmento tenga la disposición de pago a gasto suficiente  por la propuesta de valor que  puede generar la empresa. Hay segmentos   pequeños con gran capacidad de gasto  y otros grandes  con capacidad  promedio,  ambos resultan interesantes siempre y cuando la empresa logre productos atractivos. 

También hay que hacer que la empresa tenga o  pueda desarrollar la capacidad para deleitar.

Entonces, la segmentación es el paso número uno y fundamental del proceso de marketing. Luego se entrega el producto que el segmento  busca en el lugar  al que puede acceder,  al precio que está dispuesto a pagar, con una comunicación clara y entretenida para el cliente. Todo lo anterior, dentro de un concepto de marca que trascienda en la vida del consumidor.

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