Sábado, 18 de julio de 2015

Si a un deportista le preguntan por lo que comió el día anterior a una competencia muy posiblemente dirá que ha comido pasta sin importar su nivel competitivo. Para los deportistas la pasta es la reina de la cocina. Es bastante raro escuchar que alguien comió algún plato con un alto contenido en proteínas como una carne a la plancha, lentejas o un filete de pescado al vapor.

 El mensaje básico para las personas que practican deporte es que no necesitan consumir tantos hidratos pero sí más proteínas sin llegar a extremos. Realmente la clave está en combinar ambos nutrientes esenciales y para lograrlo es muy importante aprender de cada grupo de alimentos teniendo en cuenta el desgaste físico, nivel competitivo y biotipo.

Por ejemplo, correr es poner los músculos en movimiento y los músculos están formados de proteínas. Cada pisada carga de 2 a 7 veces su peso y esto se consigue gracias a la musculatura. La potencia es proporcional a la fuerza, por lo que se necesitan músculos fuertes para ser más potente y veloz en las carreras.   

Una porción adecuada de proteína aporta aminoácidos a los músculos para acelerar el crecimiento muscular después del entrenamiento y la pronta recuperación después del esfuerzo, porque las proteínas y el descanso adecuado ayudan al músculo a reconstruir las fibras estresadas durante la carrera, creando músculos más potentes y veloces.  Las proteínas ayudan a cuidar el músculo más rápidamente. 

Los corredores que toman cantidades correctas de proteínas tienen menos probabilidades de lesionarse, y al contrario los corredores que no llegan a la cantidad de proteína necesaria tienen más riesgos de lesiones. Por ejemplo, ocurre en ocasiones que después de un ejercicio intenso como un maratón tenemos una recaída por culpa de algún virus. 

Un alto consumo de proteínas ayuda a mantener muy bien nuestro sistema inmunitario. Este sistema se debilita después de un esfuerzo intenso, al cabo de un par de horas nuestras defensas están débiles y son muy vulnerables. Las proteínas estimulan las células de defensa y nos protegen de las infecciones.