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sábado, 27 de junio de 2015

Los intervalos de velocidad son unos de los entrenamientos más exigentes para los deportistas, ya que se trabaja elevando las pulsaciones al máximo. Es común ver deportistas que tras finalizar un intervalo de velocidad se detienen y se agachan buscando recuperar aire, una reacción automática, pues permanecer erguido implica que el corazón se esfuerce más para enviar sangre al cerebro, en cambio si uno desciende su cabeza a la altura del corazón, o más abajo, la recuperación de oxígeno es más fácil.

Sin embargo, parar, agacharse o tirarse al piso hasta recuperarse, genera un mayor esfuerzo del músculo cardíaco. Si se mantienen en movimiento las piernas, por más cansadas que estén, actúan como bomba pasiva ayudando a la circulación hacia el corazón. Al detenerse las piernas el corazón pierde el bombeo, por ese motivo la mejor manera de ayudar al cuerpo a recuperarse después de un esfuerzo es mantenerse en movimiento. Esto puede conocerse como pausa activa, algo que genera incluso mejores resultados en los entrenamientos.

Una de las maneras es trotar suave, pero continuamente, entre cada intervalo de velocidad. Así mismo, debe recordar que las pulsaciones durante la recuperación deben ser de 65%, o menos. De no ser así puede que el ritmo de la pausa activa esté siendo demasiado alto o el tiempo de trote no sea suficiente.

La longitud de la pausa activa depende de la intensidad del intervalo. En el caso de los intervalos de un kilómetro o dos kilómetros a ritmo de 21 kilómetros, la pausa activa será más corta que si se tratara de series de 800 metros a ritmo de 5 kilómetros. Es decir que, generalmente, mientras más intenso sea el intervalo, mayor será el rango del tiempo de recuperación.

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