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Carlos Parra Dussan jueves, 22 de mayo de 2014

Recordemos que el  proceso de paz entre el Gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Farc, vienen desarrollando una agenda acordada, con cinco puntos esenciales que incluyen desarrollo agrario, participación política, narcotráfico, víctimas y fin del conflicto.

Con base en el comunicado, han convenido 3 aspectos primordiales sobre cultivos ilícitos: programas de sustitución de cultivos de uso ilícito con  planes integrales de desarrollo con participación de las comunidades; programas de prevención del consumo y salud pública y la solución al fenómeno de producción y comercialización de narcóticos.

El comunicado aclara que estas políticas de cultivos ilícitos, darán un tratamiento especial a los eslabones más débiles de la cadena del narcotráfico que son los cultivadores y los consumidores de drogas ilícitas. 

Igualmente, se resalta que esta política debe mantener el reconocimiento de los usos ancestrales y tradicionales de la hoja de coca, como parte de la identidad cultural de la comunidad indígena. 

En cualquier caso, es el acuerdo más concreto alguna vez alcanzado, en casi 30 años de intentos fallidos de negociaciones de paz entre el Estado colombiano y las guerrillas.

Frente al primer punto, “Programas de sustitución de cultivos de uso ilícito”, se acordó que el Gobierno Nacional creará y pondrá en marcha un nuevo Programa Nacional Integral de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito, como parte de la transformación estructural del campo que busca la reforma rural integral. 

Se realizarán planes integrales municipales y comunitarios de sustitución y desarrollo alternativo, mediante un proceso de planeación participativa.

En todo caso deberá existir un compromiso pleno de no cultivar ni de estar involucrado en labores asociadas al cultivo, ni de participar en la comercialización ilegal de las materias primas derivadas de los cultivos de uso ilícito.

En cuanto al segundo punto de la agenda, “Programas de prevención del consumo y salud pública”,  se acordó que la solución requiere del compromiso y el trabajo conjunto entre las autoridades, la comunidad y la familia en torno a una política de promoción en salud, prevención, atención integral e inclusión social. 

El Gobierno creará el Programa Nacional de Intervención Integral frente al Consumo de Drogas Ilícitas como una instancia de alto nivel, para articular las instituciones con competencia en la materia y coordinar un proceso participativo de revisión, ajuste y puesta en marcha de la política frente al consumo.

También se creará el Sistema Nacional de Atención al Consumidor de Drogas Ilícitas que incluya acciones complementarias de rehabilitación e inserción social.

En cuanto al tercer punto, “Solución al fenómeno de producción y comercialización de narcóticos”, se acordó que como parte del compromiso de intensificación de la lucha contra el crimen organizado y sus redes de apoyo en el marco del fin del conflicto y con el objetivo de proteger tanto a las comunidades y el buen desarrollo del Programa Nacional Integral de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito, el Gobierno Nacional pondrá en marcha una estrategia de política criminal, en forma paralela a la implementación de una estrategia integral de lucha contra la corrupción, que fortalezca y cualifique la presencia y efectividad institucional y concentre sus capacidades en la investigación, judicialización y sanción de los delitos asociados a cualquier organización o agrupación criminal relacionados con la producción y comercialización de drogas ilícitas. 

Se acordó adelantar un proceso de mapeo del delito por parte de un grupo de expertos, la formulación de un nuevo estatuto de prevención y lucha contra las finanzas ilícitas, la puesta en marcha de una nueva estrategia para garantizar la aplicación efectiva de la extinción de dominio. 

Una vez acordado el tercer punto de la agenda, el presidente reiteró que serán los colombianos quienes refrendarán los acuerdos con las FARC y anunció que el 26 de mayo, un día después de las elecciones presidenciales, convocará al Consejo Nacional de Paz.

En conclusión, la construcción de una paz estable y duradera, supone el esclarecimiento de la relación entre el conflicto y el cultivo, la producción y la comercialización de drogas ilícitas y el lavado de activos derivados de este fenómeno, para que el narcotráfico no vuelva a amenazar el destino del país.

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