Guillermo Cáez Gómez Martes, 18 de diciembre de 2012

Aportas de entrar en una nueva etapa en el mercado de las basuras en la ciudad, en tiempos en que el Alcalde Petro se está jugando una de sus principales cartas en cuanto a costo político se refiere; vemos como se han tomado medidas que a mi juicio estaban en mora de perfeccionarse, aunque debo aceptar que me hubiera gustado tener una etapa transitoria a este cambio abrupto y un modelo de reciclaje basado en la educación y no en la imposición, debemos entender que la intención es de buena fe.

A pesar de no ser muy afín al movimiento progresista, confieso que quiero creer que el Alcalde Petro será capaz de conjugar sus ideas y gerenciarlas en debida forma, si, los privados que tienen en la actualidad unos pocos días de contrato en la recolección de basuras deberán estándose frotando las manos para entablar demandas y denuncias ante la autoridad única de competencia, pero señores, Bogotá es de todos y todos debemos aplaudir que un negocio que deja millonarias ganancias sea hoy de todos los bogotanos, y que a pesar de tener en contra hasta los órganos de control y vigilancia, el Alcalde ha decidido estoicamente nivelar lo público con lo privado.

 
El negocio de las basuras es mundialmente reconocido como un modelo económico muy atractivo, pero señor Alcalde, este riesgo que Usted está tomando no se puede quedar en la simple recolección y disposición final en “rellenos”, debemos entrar en una etapa de introducir en esa cadena de valor el elemento del aprovechamiento, tanto en basuras como en escombros, se debe proponer que se generen incentivos para las empresas constructoras para la reutilización de sus propios desechos y así agrandar el negocio para la ciudad.
 
Muchos creen que estamos ante un escenario que no permite la libre competencia, yo no veo tan clara esa afirmación, en el terreno en que estamos y según he seguido las declaraciones del Alcalde, lo que el Distrito hizo fue no prorrogar los contratos que se vencen en los próximos días y alistar sus baterías para tomar el negocio por sus riendas, pero estará libre quien quiera seguir prestando el servicio en competencia con la EAAB, pero será sujeto a interpretación de cada uno de los actores las medidas que se tomen para seguir o no prestando el servicio.
 
La meta de basuras cero es un slogan, eso lo debemos tener claro, es imposible llegar a esa meta, pero si la apuesta del Alcalde le redunda en ganancia, eficiencia, y bajo costo para el consumidor final; las protestas de los privados  quedarán en pataleos de ahogado y en el olvido, así que no solo está en juego un millonario negocio, sino la primera muestra de gerencia y riesgo puro.
 
Es necesario que nos concienticemos que hay que darle una etapa de ensamble y aprendizaje del proceso a la EAAB,  al principio tendremos fallas logísticas, que son normales como en todo proceso que inicia ¿o es que los privados no tuvieron que corregir el modelo en el transcurso del tiempo?
 
Así que no condenemos sin conocer, no juzguemos sin saber y dejemos que las estadísticas y el tiempo nos digan quien tenía la razón.