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  • Juliana Ramírez Prado

lunes, 25 de julio de 2016

Pero esta concesión no tuvo el camino fácil. La empresa propiedad del magnate colombiano Julio Mario Santo Domingo, Computec Outsourcing S.A.S, también fue otro palo en la rueda, aunque al final a ambas empresas se les declararon infundadas las oposiciones.

Según Edgar Iván León Robayo, profesor de la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad del Rosario, “el ordenamiento establece una serie de requisitos que permitan individualizar el bien o servicio ofrecido con su titular y no es factible registrar como propias marcas que generen confusión en los consumidores a quienes estas se encuentran dirigidas”. 

Sin embargo,  Robayo precisó que es factible encontrar signos similares que identifiquen bienes y servicios distintos, sin que por ello se estén contrariando las disposiciones legales. 

En los argumentos de Computec Outsourcing S.A.S, se afirmó que “no solo se representaba un riesgo de confusión, derivado de la identidad que representa  la marca solicitada del orden fonético, ortográfico, conceptual y visual, dado que reproduce integralmente la marca previamente registrada por mi apoderante, sino que el consumidor asociará los servicios de ambas marcas, a un único origen empresarial, lo cual generaría un perjuicio injustificado a Computec Outsourcing S.A.S”.

En el caso de Caracol Televisión, se manifestó que dada la confundibilidad entre los signos que están bajo estudio (Radar versus El Radar), así como los servicios identificados por estos, se puede determinar que su registro tiene como único fin el obtener un aprovechamiento económico indebido”.

Ante esto, la Delegatura de Propiedad Industrial determinó que los servicios a identificar por la marca solicitada no se relacionan con los que ofrecen las empresas opositoras, por lo que procedió a conceder el signo Radar a Publicaciones Vida.

Mauricio Jaramillo, socio de Gómez Pinzón Zuleta y apoderado de Computec Outsourcing S.A.S, aseguró que “ el examen de conexidad competitiva que hizo la SIC en este caso no fue lo suficientemente riguroso y concluyó que a pesar de que las marcas son gramaticalmente idénticas, los servicios que cada una identifica no se relacionan entre sí. 

“Nosotros consideramos que para la Clase 35, el nivel de conexidad entre los servicios que allí se pueden identificar es muy alto, debido a la naturaleza propia de esta clase, que es la de gestión de negocios comerciales en general”, agregó Jaramillo.

Por su parte,  Juan Carlos Uribe, socio  Triana, Uribe y Michelsen, bufete que llevó el caso de Caracol Televisión, consideró que la SIC falló en no mirar la forma como en el mercado de las telecomunicaciones y la publicidad se complementan naturalmente. Finalmente, Uribe concluyó que por ahora su cliente no tiene intención de llevar el caso ante el Consejo de Estado.

La opinión

Mauricio Jaramillo
Apoderado de Omputec Outsourcing S.A.S
“El examen de conexidad competitiva no fue lo suficientemente riguroso y concluyó que a pesar de que las marcas son gramaticalmente idénticas, los servicios que cada una identifica no se relacionan entre sí”.

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