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sábado, 2 de junio de 2012

¿Cómo se garantiza la imparcialidad del juez en el proceso penal?

La Judicatura tiene la infranqueable obligación, no solo de hacer justicia, sino también de demostrar que se realiza la misma, resultando seriamente cuestionable la adopción de una sentencia cuando se evidencia la ocurrencia de alguna de las situaciones que habilitan los impedimentos o recusaciones, aún cuando la providencia se corresponda con la realidad jurídica. Por eso resulta oportuna la consagración de causales que permitan al Juez, apartarse del conocimiento del caso o su recusación en cabeza de las partes, garantizando así una total imparcialidad en la decisión judicial. Para garantizar la imparcialidad del Juez, se somete a este último a un control jurisdiccional, disciplinario e incluso social (Ferrajoli), habilitando su aislamiento del proceso motu proprio a través de la manifestación de impedimento o por solicitud de las partes, recusándolo para este efecto. Ahora bien, en desarrollo del principio de imparcialidad que debe presidir las actuaciones judiciales, la legislación procesal ha previsto una serie de causales de orden objetivo y subjetivo en las cuales el juez debe declararse impedido para decidir, garantizando a las partes, terceros y demás intervinientes las formas propias de cada juicio. Dentro de las causales de impedimento se pueden distinguir dos grandes grupos: unas que atañen a la relación del funcionario judicial con el objeto del proceso y otras con la relación del primero con las partes.

Norberto Hernández Jiménez

Asesor Docente Área Penal

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