Contralor

Carlos Eduardo González - cgonzalez@larepublica.com.co Jueves, 10 de agosto de 2017

Edgardo Maya Villazón resaltó, entre otras cosas, que la deuda del sector público colombiano creció nominalmente $35 billones entre 2015 y 2016.

Durante la presentación de su informe sobre las finanzas del Estado y la deuda pública, Edgardo Maya Villazón, contralor General de la República, señaló que hay varios factores que evidencian las debilidades estructurales por las que pasa la economía como el déficit fiscal frente al PIB, la debilidad del recaudo tributario o el decrecimiento de los ingresos de capital.

Durante su intervención, el jefe del ente de control manifestó que, por ejemplo, la deuda del sector público creció nominalmente $35 billones, pues pasó de $452,5 billones a $487,5 billones entre 2015 y 2016; así mismo, el déficit fiscal del Gobierno aumentó un punto porcentual en el mismo periodo y se ubicó en 4% como proporción del PIB.

Según afirmó Maya, el desempeño fiscal y financiero del Estado en 2016 “siguió estando influenciado por los vaivenes de los mercados internacionales, los menores precios del petróleo, los procesos de devaluación de la moneda nacional, la aceleración de la inflación, el déficit externo de la cuenta corriente, la caída del recaudo tributario, los gastos inflexibles, las fallas en la ejecución de los recursos y los crecientes niveles de endeudamiento”.

Cabe destacar que la deuda interna llegó a $278,2 billones, mientras que la externa fue de $209,3 billones.

Además, el funcionario hizo especial énfasis en el bajo crecimiento del recaudo tributario, que en el último año subió 1%, que, aunque significativo, estuvo muy por debajo de la inflación.

“Lo anterior se aúna al decrecimiento de los ingresos de capital que disminuyeron 9%, producto de los menores dividendos de las empresas estatales, principalmente de Ecopetrol”, argumentó la CGR.

Una de las mayores preocupaciones de la entidad, según se explicó en la presentación, no son los resultados que se observaron en 2016, sino evidenciar que el desmejoramiento de los indicadores es una tendencia de los últimos años.