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Colprensa Lunes, 9 de marzo de 2015

De acuerdo con el órgano de control, la apropiación de realizaba por medio de la inscripción de las mejoras en la Oficina de Registro de Instrumentos Públicos.

La Contraloría pudo verificar que las matrículas inmobilarias se abrieron a partir de la apropiación ilegal. Durante la revisión, el órgano de control encontró también que los predios baldíos eran registrados por particulares a través del código registral, conocido como falsa tradición o venta de las mejoras.

Finalmente, por medio de la apertura de nuevos folios derivados o de anotaciones sucesivas que terminaban legalmente constituidas como una propiedad plena.

Luego de apropiarse de los terrenos, los dueños ilegítimos terminaban legalizando la propiedad a través de procesos judiciales de pertenencia. En estos se determinaba que os predios  estaban a cargo de estos particulares, lo que se constituye como un hecho ilegal.

En un informe, la Contraloría detalla algunos casos de predios en los que ocurrían por ejemplo  que eran entregados junto con las mejoras por un reconocido exjefe paramilitar para obtener beneficios de la ‘Ley de Justicia y Paz’.

En otros casos, las empresas  registran antecedentes de acumulación irregular de baldíos, pues adquieren algunos predios  para supuestos “desarrollo de proyectos agroindustriales”.

Algunos predios fueron adquiridos por una fundación sin ánimo de lucro, donde no se encontraron folios de matrícula inmobiliaria ni resoluciones de adjudicación que evidencien la propiedad de estos inmuebles a persona natural o jurídica.

La Contraloría hizo un llamado de atención a la Superintendencia de Notariado y Registro y las Oficinas de Registro de Instrumentos Público por estos casos.