Ricardo Gaitán Jueves, 1 de agosto de 2013

La etiqueta “Producto importado” ha sido utilizada por hábiles comerciantes para introducir en muchos países productos de baja calidad, estigmatizando el término “importado”. Esta es una de las razones por la cual las Denominaciones de Origen se han convertido en una buena estrategia para “proteger” productos de gran calidad y mantener la reputación de las regiones de donde provienen. Continuamos en esta edición con la segunda parte del tema citado.

¿Cómo dimensiona la DO la calidad de un producto? 
 
Los países tienen características especiales que los hacen diferentes ante los ojos del mundo. Según Simón Anholt, director de Placebrands, “las naciones pobres pueden acortar la brecha que las separa de las ricas, si desarrollaran una estrategia que aumente esas diferencias, con el propósito de comunicar una imagen competitiva y atrayente al exterior que estimule la exportación de productos con denominaciones de origen”. 
 
Las condiciones geográficas y climáticas así como la topografía y las riquezas naturales facilitan la producción o manufactura de ciertos productos. Colombia, por ejemplo, es reconocida mundialmente por el café que distribuye a través de la marca Juan Valdez con la Denominación de Origen Protegido: “Café de Colombia”. Para obtener este reconocimiento, la Federación Nacional de Cafeteros trabajó durante varios años en la defensa del origen del grano, hasta lograr esta distinción ante la Unión Europea, el 27 de septiembre de 2007.
 
¿Qué tipo de compromiso adquiere un producto que se acoge a la DO?
 
Los productores que se acogen a una Denominación de Origen, deben comprometerse a mantener: a.) los atributos de calidad, b.) los usos habituales en la producción, c.) el sometimiento al ente regulador de los controles de la DO. Para los vinos, por ejemplo, se exige utilizar la uva ancestral de la región geográfica siguiendo los procedimientos de “fabricación” y la exhibición del distintivo correspondiente a los productores de la zona que cumplen las pautas establecidas. La ventaja primordial de una DO es que garantiza al consumidor un nivel de calidad constante y unas características específicas. Cuando se cumplen estas exigencias, los productores obtienen protección legal contra la producción o elaboración de éstos productos en otras zonas. Una Denominación de Origen Protegido fomenta la organización del sector productivo y facilita el ingreso de sus productores a mercados internacionales.
 
¿Qué factores pueden marcar diferencias entre productos similares?
 
Las características especiales de cada región facilitan la producción de ciertos productos. Colombia por ejemplo, está ubicada en la zona tropical, posee una cadena montañosa que va de sur a norte, variedad climática y unos suelos con permeabilidad moderada, condiciones fundamentales en el cultivo del café. 
 
Estas características geográficas son muy similares a las de Vietnam, por lo cual es de suponer que el café producido en el país asiático es igual al colombiano, pero las diferencias son grandes. 
 
Esto se debe a otros factores diferentes de los geográficos y son los relacionados con las costumbres y la cultura de las gentes que lo habitan. Juan Valdez, el icono de la Federación Nacional de Cafeteros, es un buen ejemplo que explica el concepto: representa una cultura, una historia, unas costumbres, un temperamento, un carácter que son distintivos y propios del campesino colombiano que cultiva el producto, para garantizar su calidad en los mercados internacionales. A través de él, la FNC comunica a los consumidores del mundo cómo trabaja un campesino de Colombia. En síntesis, Juan Valdez marca la diferencia.