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Expansión - Madrid sábado, 5 de diciembre de 2015

El tribunal acepta como válido que sea suficiente jurídicamente un reconocimiento del 58% del público que asocie ese color con la marca Nivea para considerarla renombrada y ordena al Tribunal Federal de Patentes, que había fallado a favor de Unilever, a repetir su sentencia, que deberá ser estimativa de los intereses de Beiersdorf. Sin embargo, ni Cadbury ha conseguido reservarse el morado para envolver sus chocolates en Reino Unido frente a Nestlé-Milka, ni Orange mantiene la exclusividad del naranja en España por un recurso de Jazztel.

José Carlos Erdozain, director de la Asesoría Jurídica de Pons Patentes y Marcas Internacional, y Jean Devaureix, abogado sénior, insisten en la excepcionalidad del registro del color, según reconoce el Tribunal de la UE en los casos Libertel y Stihl, ambos de 2003. Pero cabe registrar el color si se demuestra no tanto la notoriedad como la distintividad del uso, explican Erdozain y Devaureix. El abogado de Beiersdorf, Peter Baukelmann, defendió que la empresa no utiliza el color azul desde 1925 sólo de forma decorativa, sino que constituye de por sí un elemento distintivo de su línea cosmética Nivea, cuyo valor, según los analistas de mercado, asciende a €2.500 millones.

El representante de Unilever, Christian Rohnke, consideró que el uso en exclusiva del azul por Beiersdorf supone un perjuicio en materia competitiva. “Hay decenas de competidores que utilizan el azul combinado  como parte de su imagen”, dijo.

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