Carlos Mantilla McCormick Martes, 17 de diciembre de 2013

Al terminar el año o un ciclo, conviene reflexionar sobre lo que pasará el siguiente. El 2013 trajo para la industria petrolera colombiana diversas situaciones que impidieron un mejor resultado. El incremento de 6,6 % del promedio de la producción diaria, refleja similitud de desafíos con respecto a la consecución de licencias ambientales, procesos de consultas previas, atentados, bloqueos y restricciones de infraestructura de transporte. La reducción del número de pozos perforados es un indicativo claro de que algo inconveniente pasó que exige revisar las causas y planear las acciones para superar los problemas del año siguiente.

El 2014 tiene, desde ya, varios retos similares y algunos adicionales que se vislumbran, que exigirán de los industriales y de las entidades estatales un trabajo adicional para mantener y superar las metas.  Veamos algunos de estos retos:

1- La Ronda Colombia 2014 que apenas se anunció por la ANH promete ser una nueva oportunidad para calibrar el mercado de áreas e inversionistas, esta vez tras de bloques costa afuera, con descubrimientos no desarrollados, convencionales y no convencionales, incluyendo gas metano en depósitos de carbón.  La apuesta por colocar más áreas en exploración parece retadora si se tiene en cuenta que en algunos casos serán las primeras experiencias en esa materia, que existe competencia por atraer a los inversionistas en países con mejor prospectividad como Brasil y México, y que el mercado exige tener las mejores condiciones fiscales y de información geológica para realizar sus apuestas.

2- Mantener las reglas estables para los inversionistas actuales y diseñar el correcto balance de las condiciones fiscales que mejor beneficien al Estado.  No obstante que algunos piensan que el proceso de paz pudiera derivar en cambio de reglas para el sector minero energético, es claro que la agenda no contiene este tema y el gobierno ha insistido en que el modelo económico no está en discusión.

3- En cuanto al factor ambiental, las restricciones por la reducción de áreas para realizar exploración y las demoras en el proceso de licenciamiento son temas que no logran superarse.  Para el año que viene se verá la expedición de nuevos términos de referencia para estudios de impacto ambiental y las nuevas reglas del proceso de licenciamiento que seguramente contribuirán a dar certeza sobre el procedimiento, sus tiempos y sus resultados.

4- La consulta previa con las comunidades étnicas presentes en las áreas de las operaciones petroleras ha sido, ya por varios años, un factor que no ha contribuido eficientemente a lograr el objetivo de la realización de las actividades industriales respetando los derechos de los consultados, puesto que existe inseguridad sobre el desarrollo del proceso mismo, del tiempo en que este pueda tomar y de su resultado.  Recientemente el gobierno expidió unos nuevos protocolos de coordinación institucional que le apuntan a solucionar los inconvenientes y que su implementación se constituye en un desafío de 2014.

5- Aunque cada día parece más difícil lograr la aceptación de las comunidades vecinas a las operaciones petroleras, dados las diversas afectaciones que deben soportar, ni las empresas ni las autoridades locales y nacionales deben rendirse en este reto mayor. El 2014 luce especialmente complicado en esta materia por las diversas manifestaciones de algunas colectividades que se oponen por vías institucionales o por vías de hecho.  Los instrumentos para lograr apoyo colectivo y de autoridades locales imponen un mayor esfuerzo de convencimiento y de manejo de situaciones extremas a través medidas de prevención, de protocolos, de capacitación a los diversos actores y de intervención de las autoridades para evitar hechos lamentables.  

Por otra parte, las consultas populares como la de Tauramena que el domingo pasado arrojó un gran rechazo de 4.426 votantes a las actividades petroleras (96% de los votantes) reflejan, además de la inconformidad de los habitantes, un problema del mecanismo de la consulta con una gran incertidumbre sobre sus consecuencias.  

6- Por último aunque no menos importante que los anteriores, el tema de seguridad de trabajadores e instalaciones industriales, en medio del ambiente preelectoral y del proceso de paz será también un desafío para todos los agentes, fuerza pública, autoridades y empresas. 

El descubrimiento de nuevas reservas depende del factor humano, contando con las condiciones que la naturaleza le ha otorgado al subsuelo del país.   La falta de descubrimientos de consideración pone la atención sobre el umbral del desabastecimiento.  La unidad de propósito, la energía de inversionistas y sus trabajadores, la coordinación de esfuerzos entre autoridades y el permiso de las comunidades hacen posible que, por lo menos, en lo que corresponde al factor humano, las condiciones se den para lograr nuevos descubrimientos y aumentar la producción.