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Ricardo Porras Saavedra Viernes, 30 de septiembre de 2016

Pese a que la tarea de darle fin a este conflicto no ha sido nada fácil, el reto más grande será la etapa del posconflicto, dicha etapa no podrá cumplir con su objetivo sin el apoyo de todos los colombianos. Se avecinan tiempos de grandes cambios para el país, se han sustituido las armas por los argumentos y para la consecución de una paz que perdure, será fundamental el papel de varios sectores de la economía nacional, como lo son las nuevas tecnologías, la inversión directa, el mercado de la libre empresa, y el emprendimiento. 

A lo largo del siglo XX, el país se caracterizó por ser un gran proveedor de materias primas para los países más desarrollados. Una vez que se intentó entrar al mercado internacional los productos nacionales carecían de un valor agregado que les permitiera competir frente a las empresas extranjeras. 

Si se analiza la tasa de inversión en Colombia en los últimos 25 años, se encontrará que ha sido, en promedio 17,6% del PIB, cifra que puede resultar un poco inferior comparada con la de otras naciones de América Latina como Chile (19,2%) y Perú (18,9%). 

Con la implementación de los acuerdos finales se producirá una nueva imagen de seguridad en zonas marginadas del centro del sistema económico. Estas zonas constituirán nuevos espacios propicios para la inversión directa en el sector público y privado de nuevas empresas que pongan como prioridad a los nuevos empresarios colombianos, generando una mayor productividad nacional. 

Por otro lado, se estima que serían 5.765 los desmovilizados de las Farc-EP y tres millones de hectáreas serían restituidas a los campesinos. Los ciudadanos que entrarían formalmente al sistema económico, han pasado la mayor parte de sus vidas en el campo, donde se ha centrado el conflicto armado. 

Es precisamente en este sector de la economía en el que se deben emprender los nuevos negocios, el desarrollo de la innovación tecnológica agropecuaria, aprovechando la creciente demanda de empleos, la restitución de tierras, y la productividad de estas, que por muchos años han perdido el foco de producción debido a la concentración de la guerra. De esta manera, se espera que el sector de emprendimiento se convierta en el eje articulador para la reinserción social integrada de los involucrados en el conflicto. 

Colombia cuenta con un gran potencial de emprendedores que a diario buscan innovar, disminuyendo las brechas de desigualdad en el país y fortaleciendo así la economía nacional. El gran desafío de la paz es encontrar el momento indicado para posicionarlos en el centro del desarrollo nacional, ese momento es ahora.

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