Agregue a sus temas de interés

Agregue a sus temas de interés Cerrar

Colprensa domingo, 17 de enero de 2016

Una de sus principales fichas es Rafael Pardo, quien luego de ser candidato a la Alcaldía de Bogotá, ministro, congresista y líder de la negociación de paz con el M-19, tiene las riendas de un nuevo ministerio, que concentrará los esfuerzos del Gobierno en la construcción de la paz.

El ministro del Posconflicto aclaró que para este propósito no contempla más impuestos para los colombianos. Por el contrario, propone incentivos tributarios y una estrategia de respuesta rápida con impacto visible en los territorios más afectados por la guerra.

Cuando el proceso de paz entra en su recta final ¿cómo encuentra el ministerio del Posconflicto?

El manejo del posconflicto ha venido evolucionando. Antes de que el presidente Juan Manuel Santos estuviera en La Habana, la probabilidad de que hubiera acuerdo existía, pero no había una fecha. Luego, fijar ese plazo de seis meses para firmarlo, aprieta todos los cronogramas y los tiempos. Lo que hemos hecho es una convergencia en la que ya no hay tiempo de diagnósticos, ni tertulias, sino de ejecución. El acuerdo está cerca y además hay un plebiscito que va a votar la gente, también en los próximos seis meses.

¿Qué otros temas estarán bajo el 'paraguas' de su ministerio?

Se definió un marco institucional en el cual funciona el ministerio del Posconflicto y se creó un brazo ejecutor en la reforma que se hizo al Ministerio de Agricultura, con la liquidación de Incoder. Ahí se crearon tres agencias: de tierras, desarrollo rural y desarrollo territorial, que es el brazo promotor de la actividad. Dentro de esta agencia está el fondo que el presidente anunció, que es el que recoge los fondos de cooperación internacional, Banco Mundial, Banco Interamericano, Unión Europea y Naciones Unidas.

Si esa es la forma ¿cuál es el fondo de este Ministerio y los planes que se van a ejecutar?

Está el plan de respuesta rápida, en el que tenemos  identificadas 18 líneas de trabajo que se aplicarán en varias regiones. Quitamos la línea de separación que implicaba decir qué municipios eran de posconflicto y cuáles no. En general toda Colombia hace parte del posconflicto. Hay algunos municipios donde los programas son más intensos que otros, pero no hay ningún municipio que esté excluido.

También, después del plebiscito, el presidente tendrá unas facultades para modificar el presupuesto y para el plan de desarrollo en función de una Colombia sin conflicto. Posconflicto no es solo el acuerdo con las FARC, sino iniciativas que son fundamentales para integrar el país y las regiones. No un país con zonas rojas y no rojas o de conflicto y no conflicto.

Una de las críticas a la Ley de Víctimas es que su ejecución se quedó en despachos. ¿Cómo garantizarles a los territorios que los recursos de su ministerio no se van a centralizar?

Entendemos que tiene que descentralizarse toda la acción del posconflicto, pues esto es para la región, no para el nivel central. Vamos a trabajar con mecanismos de consulta y participación comunitaria, también con autoridades regionales y establecidas. El posconflicto tiene una unidad ejecutora para algunos programas, pero otros son desarrollados por las mismas entidades en coordinación con mandatarios locales.

¿Qué es lo primero que los colombianos percibirán del posconflicto?

Hay tres percepciones distintas: una es de la gente que ha sufrido el conflicto y que está en municipios en los cuales va a haber desmovilización de las Farc. Eso tiene unas necesidades en términos de seguridad y de justicia. La segunda es de la gente que vive en municipios en los cuales no todos los actores ilegales se van a desmovilizar. Son municipios o regiones que tienen una importancia grande en las economías ilegales y que temen por retaliaciones. Y la gran mayoría de este país sólo tiene el conflicto como referencia de lo que ve en los medios, de lo que escucha. Sin importar cuál sea el caso, la paz será visible y debe significar algo para todos, no solamente para quienes se desmovilizan.

Precisamente empezó una gira que lo llevará por el país para hablar con los nuevos gobernadores, sobre las prioridades en la construcción de la paz...

Van a ser los primeros mandatarios regionales que no tienen el conflicto como la principal preocupación de su mandato. Tiene que haber, primero, una parte formal con planes de desarrollo, seguridad y convivencia, que contemple que el conflicto se va a acabar, no que va a continuar. Eso implica un cambio grande en su relacionamiento. Por ser los primeros mandatarios de una Colombia sin conflicto, tendrán, en proporción, el mismo reto de Alemania cuando se unificó. Habrá otra Colombia que incorporar y eso obliga a gobernar de una manera distinta.

¿Cómo va a ser su participación en la seguridad ciudadana?

Este ministerio tiene a su cargo la coordinación de la seguridad ciudadana y la lucha contra las bandas criminales. Se van a retomar planes que ya existían y que ahora se impulsan con el adelanto en medios tecnológicos, como las cámaras de seguridad, que hay que continuar. Aquí no estamos inventando el agua tibia, sino retomando lo bueno que se ha hecho para mejorarla, esa es la preocupación de la sociedad en las grandes ciudades, la seguridad ciudadana.

¿Hoy qué recursos se tienen para el posconflicto, con los canales del 'fondo de fondos' que anunció el presidente Santos?

Tenemos la mitad que necesitamos para la acción inmediata. Lo que tiene que ver con los acuerdos de la mesa va en el presupuesto. Lo que tiene que ver con el ministerio del Posconflicto, hemos pensado que sean más bien incentivos tributarios y no nuevos impuestos. Lo que queremos es que la actividad económica se distribuya adecuadamente en el territorio.

¿Cree que esa propuesta les quitará el susto a los empresarios sobre los costos de la paz?

No hemos pensado en impuestos, sino en estímulos tributarios. Que una empresa genere 50 empleos en Bogotá es importante, pero incide mucho más en Quibdó o en Güapi. Cambian el perfil de una ciudad pequeña.

Multinacionales instaladas en Colombia ya le apuestan a las oportunidades laborales a desmovilizados. ¿Cómo van a atraer a la pequeña y mediana empresa a esta misma propuesta?

Ese es uno de los retos principales. Aunque ya hay relación con las empresas grandes, necesitamos atraer más y en todas las zonas del país. El tema en las regiones también es formalización, no solo es reducir la ilegalidad con la Fuerza Pública, también con la formalización en la actividad económica.

Además de esa reconciliación con quienes abandonen las armas, ¿cuáles son los retos que enfrentan su Ministerio y el país?

Hay que evitar que después de la firma de los acuerdos, los municipios tengan más violencia que la que ya han tenido. La paz debe ser más seguridad y menos violencia. Segundo, la paz tiene que ser menos siembra de coca y menos ilegalidad. Tercero, la paz tiene que significar algo distinto para todos los colombianos que no han vivido el conflicto. Esos son los retos de esta actividad de construcción de paz, uno es hacer la paz  y otro es construirla.

Hacer la paz es lo que están haciendo en la negociación. Construir la paz es lo que debemos hacer todos los colombianos.

LA REPÚBLICA +

Registrándose puede personalizar sus contenidos, administrar sus temas de interés, programar sus notificaciones y acceder a la portada en la versión digital.