Carlos Eduardo González - cgonzalez@larepublica.com.co Martes, 22 de agosto de 2017

Entrevista con la senadora y precandidata presidencial Claudia López.

Aunque su carrera en la política empezó hace tres años en el Congreso, la senadora Claudia López tiene buenas cifras en intención de voto según las diferentes encuestas de opinión. AL habló con la precandidata por el Partido Verde sobre su visión del país.

¿Cómo ve al país en materia política y económica?
En materia económica el país va bastante mal. El crecimiento económico del primer trimestre fue de apenas 1,1%, el más bajo en ocho años, en parte por culpa de la Reforma Tributaria regresiva que impuso el Gobierno el año pasado, la cual deprimió el consumo de los hogares, la inversión y el crecimiento. En vez de rentas y gabelas la economía requiere incentivos e inversiones que mejoren realmente la productividad y competitividad de los diferentes sectores económicos y los subsidios pasivos se deben trasladar a copagos reales que amplíen la capacidad empresarial y la generación de empleo.

En materia política, estamos en un hueco. Mientras la paz consistió en desarmar a las Farc el Congreso funcionó, ahora que la paz consiste en reformar la política, derrotar la corrupción e integrar a las regiones, los partidos de la unidad nacional se bajaron del bus de la paz. La corrupción electoral campea, así como la falta de garantías para que nuevos liderazgos compitan y derroten las maquinarias y políticos tradicionales, pero en el Congreso la Reforma política no avanza y la rural tampoco. Si el Congreso vuelve a cometer el error de 1989 de no dejarse reformar puede terminar anulado y el país en una crisis política peligrosa e indeseable.

Con la entrega de armas de las Farc ¿ve con optimismo una de las partes más importantes de la negociación?
Es una bendición para Colombia haber desarmado y desmovilizado a las Farc, no solo por el daño que causaban sino porque tenían secuestrada la agenda política del país. Con las Farc fuera del epicentro, el país se ha volcado a prioridades reales y mayores: disminuir la desigualdad, modernizar la economía y derrotar la corrupción que mata más gente que el conflicto armado y, según la Contraloría, nos roba $50 billones anuales de inversión. ¡Casi el presupuesto total de educación y salud al año! Con menor coerción ilegal, la ciudadanía se ha organizado y movilizado para subirle la vara a los políticos y el gobierno.

¿Por qué cree que hay apatía hacia la paz?
Más que rechazo, noto es desinterés porque la guerra afectaba más a poblaciones rurales y marginadas mientras que las mayorías urbanas tienen otras prioridades, distintas a las Farc: educación, salud, empleo.

Además, comprensiblemente, hay un alto nivel de resentimiento con las Farc, a quienes les espera un largo camino para reconciliarse con la sociedad, antes de tener algún chance de lograr una participación política relevante.

¿Cuándo se define el candidato de la Alianza Verde?
El candidato Verde se definirá entre Antonio Navarro y yo, mediante una encuesta que se dará a conocer en la convención nacional de Verde en Septiembre de este año. El mandato del Verde es que su candidato sea parte una coalición ciudadana independiente que defienda la paz, derrote la corrupción, desarrolle las regiones y tenga un modelo económico moderno, inclusivo y sostenible, que derrote a la extrema derecha que quiere volver trizas a Colombia. Por eso venimos trabajando a la par con compromisarios de Sergio Fajardo y Jorge Enrique Robledo para construir una plataforma programática y un mecanismo para escoger un sólo candidato para 2018 y un movimiento político de largo plazo que renueve la política territorial y nacional a 20 años.

La Consulta Anticorrupción que usted promueve recogió más de 4,3 millones de firmas, ¿cómo interpreta ese resultado?
Como una decisión ciudadana contundente de dejar la quejadera y entender que es con su firma y voto libre como se puede derrotar la corrupción. Durante tres años tratamos de sacar a través del Congreso los siete mandatos anticorrupción que proponemos en la Consulta, pero los hundieron ocho veces. Ante la incapacidad del Congreso de autoreformarse y combatir eficazmente la corrupción decidimos acudir a la ciudadanía y la respuesta fue extraordinaria y contundente.

Ahora estamos esperando a que la Registraduría revise las firmas y nos certifique en Septiembre que tenemos el mínimo legal exigido que son 1’762.000 firmas. Luego, en noviembre-diciembre iremos a la plenaria de Senado para que apruebe la conveniencia de convocar la consulta. Aspiramos a que más de 10 millones de colombianos le pidan por escrito a los Senadores que los dejen ir a votar los siete mandatos anticorrupción que el Congreso no quiso aprobar, y que el año entrante, el mismo fin de semana de la elección de Congreso se convoque la votación de la Consulta anticorrupción, en la que deberán participar al menos 11 millones de votantes para que se vuelva obligatoria.

¿Cuáles van a ser las bases de su candidatura?
Lo primero y fundamental es derrotar el círculo vicioso de clientelismo, corrupción e impunidad que gobierna a Colombia.  Se necesita también mejorar en seguridad y justicia, sobre todo en la Colombia rural que no puede seguir presa de bandas y narcos y sin Estado. Reformar la Justicia, que está hoy tan deslegitimada y corrupta como la política, para que haya Fiscalía, Comisarías y jueces en la mitad del país que no tiene Justicia y la haga más legítima y eficaz donde tiene presencia.

Lo tercero es lograr que en Colombia no haya ninis: jóvenes y mujeres que ni estudian ni trabajan y frenar en seco la violencia contra mujeres y niños, que está disparada. Colombia no se puede dar el lujo de dejar sin futuro a una generación por cuenta de las violencias, la corrupción y la inequidad. Me propongo reducir drásticamente el embarazo adolescente e indeseado, triplicar la cobertura de educación rural, eliminar la deserción escolar en noveno grado, asegurar el paso a todas las formas de educación superior desde formación para el trabajo, técnicas y profesionales para todos los jóvenes y transformar los subsidios pasivos en subsidios activos a la empleabilidad y seguridad social de jóvenes y mujeres. Lo cuarto es asegurar que ser Colombiano y maestro paga: además de oportunidades a los ninis, un programa de incentivos para que los mejores jóvenes profesionales sean maestros, sobre todo en la Colombia rural y popular, y fortalecer la educación pública, en vez de desfinanciarla.

Lo quinto es transformar completamente el sistema de salud, de un sistema prepago, caro, inhumano, que gana sobre la base de no prestar o prestar a medias los servicios de salud. Para acabar el negociado con la vida, en la Colombia rural tendremos un sistema subregional mixto, comunitario y estatal, que asegure la prestación de salud pública y familiar, y contrate a la mejor calidad y precio los servicios especializados y farmacéuticos que requiera. En las áreas metropolitanas urbanas se reformará el sistema actual asegurando integración público-privada, real competencia, y medicina oportuna y de alta calidad.

Lo sexto es transformar la economía colombiana de una rentista, con baja capacidad exportadora a una economía diversificada, basada en nuestras ventajas ambientales, rurales, de conocimiento e innovación, con alta capacidad de integrar nuestras regiones y áreas metropolitanas y de diversificar y duplicar la capacidad exportadora. Colombia no es económicamente viable si en corrupción se roban $50 billones y en gabelas tributarias le regalan a unos pocos $72 billones al año. Esa plata la recuperaremos para la inversión pública de calidad en salud, educación, desarrollo regional y rural, ciencia, innovación y exportación y equidad para todos, en especial para nuestros niños, mujeres y jóvenes a quienes vamos a rescatar para que no sean una generación perdida.

¿Cuáles cree que serán los temas centrales que se estarán debatiendo de aquí a las elecciones de mayo?
Diferentes encuestas de opinión ratifican que la corrupción, la seguridad, la educación, la salud y el empleo son las principales preocupaciones de los colombianos y esperan que ofrezcamos soluciones concretas y viables a esos temas. De mi parte tengo claro el orden de prioridades y las propuestas para que Colombia avance hacia un mejor futuro.

Hay empresarios y académicos se han quejado de la inseguridad jurídica y la carga tributaria para los inversionistas, ¿cómo ve esta situación y qué haría para solucionar estos problemas?
Colombia se caracteriza por ser un país donde la carga tributaria está soportada por las empresas y no por las personas (en la mayoría de los países serios es el contrario), por regresivos impuestos indirectos y no por impuestos progresivos y directos. Por eso era muy importante hacer una verdadera reforma tributaria estructural, como la que propuso la Misión de Expertos, pero ni el Gobierno ni las mayorías en el Congreso quisieron hacerla y en cambio salió una reforma muy regresiva para la mayoría de los colombianos. La inseguridad jurídica se produce por la incapacidad del gobierno de hacer una reforma tributaria estructural y progresiva.

Si queremos seguridad jurídica esos poderosos y el gobierno tienen que dejar de sobornar congresistas y acordar una reforma progresiva y estructural que duplique el recaudo tributario, del 14% al 28% del PIB en los próximos años, para lo cual se deben eliminar las rentas de poder, bajar la carga a las empresas, subirla a los individuos más ricos, Eliminar progresivamente los 3 puntos adicionales de IVA, no deprimir el consumo de los hogares ni la inversión de las empresas, y asignar inversiones estratégicas e incentivos tributarios con base en metas verificables de innovación, empleo, productividad y exportación. Si no cumplen las metas, no se mantienen los descuentos tributarios. Si se cumplen, se incrementan.

Entre los precandidatos, usted es una de las que más arriba registra en las encuestas, ¿cómo explica estos resultados con tan poco tiempo que lleva en la esfera política?
En primer lugar para mi es un privilegio enorme ese reconocimiento de la ciudadanía y estar colada entre esos tiburones que llevan toda la vida en política. Creo que los colombianos están hartos de los mismos políticos con sus supuestas peleas y la misma corrupción y están buscando a alguien realmente distinto, que se parezca a los colombianos que sí trabajan y no a la clase política. Yo soy una colombiana como la mayoría de colombianos: de clase media, hecha a pulso, que ha surgido en la vida por educación, esfuerzo y mérito y no por nacer en cuna de oro ni por recomendación política.